Parece un castillo pero no lo es y está en un Pueblo Mágico a dos horas de la CDMX

Mucho antes de que Puebla se llenara de iglesias, los franciscanos comenzaron levantando cuatro conventos que marcarían el rumbo de la evangelización en la Nueva España. Uno de ellos sigue en pie y sorprende por su aspecto fortificado y su excelente estado de conservación: el Ex Convento de San Miguel Arcángel, ubicado en el Pueblo Mágico de Huejotzingo, a solo 40 minutos de la ciudad de Puebla y a unas dos horas de la CDMX. Además de su antigüedad, destaca por ser un gran ejemplo de los llamados ‘conventos-fortaleza’, pensados no solo para la oración, sino también para la protección y el asentamiento del dominio español. Su apariencia de castillo medieval y su historia lo convierten en una de las joyas arquitectónicas más importantes de América. Pero sigue leyendo, porque hay muchas razones más para visitarlo y, de paso, descubrir todo lo que ofrece Huejotzingo.

Ex Convento de San Miguel Arcángel
Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo. Foto: wikimedia.org

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Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Uno de los primeros conventos franciscanos construidos en la Nueva España. Foto: wikimedia.org
Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Foto: inah.gob.mx

Por qué es especial el Ex Convento de San Miguel Arcángel

El Ex Convento franciscano de San Miguel Arcángel de Huejotzingo se encuentra en la cabecera municipal del pueblo. Su construcción comenzó en 1525 y concluyó en 1570. El estilo es plateresco, con claras influencias mudéjares que se aprecian en los arcos y techos. Aunque los planos venían de Europa, fueron arquitectos y artesanos indígenas quienes ejecutaron la obra, y por eso, si miras con atención los relieves de las capillas, notarás flores y símbolos con un marcado estilo tequitqui. El interior es de una sola nave y el atrio cubre una superficie de más de 14,400 metros cuadrados. La entrada está enmarcada por altas columnas clásicas y, ya dentro, destaca el retablo mayor, uno de los pocos del siglo XVI que se conservan íntegros. En las esquinas del atrio se encuentran cuatro pequeñas capillas, que se usaban para ‘posar’ al Santísimo Sacramento y como detalle extra, la iglesia es conocida por su excelente acústica, pensada para que los cantos gregorianos resonaran con fuerza en toda la nave.

Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Un ejemplo de los conventos-fortaleza. Foto: wikimedia.org
Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Su construcción comenzó en 1525. Foto: FB Centro INAH Puebla
Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Interior del convento. Foto: lugares.inah.gob.mx

Visita el museo dentro del Ex Convento de Huejotzingo

Además de recorrer el convento, dentro se encuentra el Museo Local de la Evangelización, inaugurado en junio de 1985. Este espacio ofrece un vistazo al proceso de evangelización en la región y reúne varios de los bienes que pertenecieron al antiguo convento franciscano. En sus salas se pueden ver pilas bautismales de piedra, retablos, pinturas realizadas con técnicas indígenas, textiles y distintos objetos utilizados en ceremonias religiosas. Entre las piezas más emblemáticas destaca una pintura al fresco que retrata a los primeros 12 franciscanos que llegaron a la Nueva España en 1524. El recorrido también permite conocer cómo eran los espacios de la vida cotidiana del convento, como los dormitorios, las celdas, la cocina, el comedor y los locutorios, que eran las habitaciones donde se podía hablar con las monjas o con los presos. El museo abre de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., la entrada cuesta $75 pesos pero los domingos es gratis.

Museo Local de la Evangelización
Museo Local de la Evangelización. Foto: inah.gob.mx
Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Cocina del Ex Convento de Huejotzingo. Foto: inah.gob.mx
Ex Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
Dormitorios del Ex Convento. Foto: inah.gob.mx

Qué más ver y hacer en el Pueblo Mágico de Huejotzingo

Por supuesto, el Ex Convento de San Miguel Arcángel no es la única razón para visitar Huejotzingo. Aunque a primera vista parece un pueblo tranquilo, tiene una vida cultural y gastronómica que sorprende. Aquí está la Plaza de Armas, una de las más grandes del estado; la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, mucho más moderna pero visualmente impactante por sus torres gemelas y vitrales de colores; y el Acueducto del siglo XVI, una obra de ingeniería construida por los frailes para llevar agua desde las faldas del volcán. Huejotzingo también es conocido como la capital de la sidra artesanal, tradición que comenzó cuando los franciscanos introdujeron el cultivo de la manzana y su fermentación. Puedes visitar bodegas familiares —como la famosa Sidra Dupommier— para conocer el proceso y probar sidras de manzana, pera y otras frutas. Y para comer bien, el Mercado Hermanos Serdán es parada obligada: carnitas, tortillas hechas a mano y una salsa verde memorable. Huejotzingo es de esos pueblos que se disfrutan sin prisas y que, además de su impresionante convento, tienen mucho más por descubrir.

Pueblo Mágico de Huejotzingo
Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Foto: FB Puebla
Zócalo de Huejotzingo
Zócalo de Huejotzingo. Foto: @andyku_pictures

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