Planes creativos para hacer una noche entre semana después del trabajo, desconectas y te relajan mucho

¿Estás atorada en el ciclo interminable en el que sientes que la vida se te va en ir a la oficina, volver agotada y no tener energía para ninguna otra cosa? El día a día puede ser complicado, pero a veces es necesario recordarnos que la vida es mucho más que trabajar. El arte es una de las mejores herramientas no solo para desestresarnos, sino también para despertar las conexiones que nos entusiasman e impulsar reflexiones más grandes. Escuchar música, ir al teatro, tomar una clase de cerámica, formar un club de lectura, visitar un museo: estos son algunos planes de noche para hacer después del trabajo y sentir que la vida vuelve a tener sentido.

taller de cerámica
Foto: Cortesía

Ir a escuchar música a un listening bar

A diferencia de los bares convencionales, donde el plan suele girar alrededor de la plática y la fiesta, los listening bars son espacios a los que se va, literalmente, a escuchar. En estos lugares, el sistema de audio y la curaduría musical son los protagonistas, incluso más que la barra. Si eres un melómano de corazón, este es el plan perfecto para relajarte después del trabajo. Aunque no son lo mejor para ir con grupos grandes, funcionan bien para ir en pareja y disfrutar de un momento de conexión a través de la música. Hay varios alrededor de la ciudad, pero uno de nuestros favoritos es Shhh en la Condesa. Ten en cuenta que aquí no se puede hacer reservación, pero abren a las 6:00 p.m. de miércoles a viernes, y desde las 4:00 p.m. los fines de semana.

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Shhh Listening Bar en la Condesa. Foto: shhh99r

Aprovechar la Noche de Museos

Amas hacer planes culturales, pero sientes que solo puedes hacerlos los fines de semana —cuando los museos se llenan de filas y gente—. Afortunadamente, los últimos miércoles de cada mes son Noches de Museos. Esta iniciativa busca fomentar espacios a los que la gente pueda ir después del trabajo para aprovechar la enorme cantidad y variedad de museos que tiene nuestra ciudad. Durante un día al mes, los recintos participantes extienden su horario de 6:00 a 10:00 p.m. Y no solo se trata de visitar las exposiciones, sino también de organizar otras actividades como talleres, conversatorios, pláticas y visitas guiadas. 

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El Franz Mayer suele participar en las Noches de Museos con distintas dinámicas. Foto: Museo Franz Mayer

Tomar clases de cerámica

Otra buena idea para hacer después del trabajo es dedicarle una tarde a la semana a explorar tu creatividad. Afortunadamente, existen varios talleres de cerámica con horarios por la tarde-noche pensados para la gente que sale de la oficina. Por ejemplo, Cerámica Libertad en la Condesa suele lanzar talleres de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. Estos suelen durar aproximadamente cinco semanas, e incluyen todos los materiales —pasta, pinturas, quema de piezas— para aprender utilizar el torno y crear desde cero un objeto de barro. No importa si eres principiante o si ya lo has hecho antes, el taller va a tu ritmo y es la manera ideal de liberar el estrés. Generalmente anuncian las fechas de los talleres en sus redes sociales, así que conviene estar atenta.

Foto: ceramicalibertad
taller de cerámica
Foto: Cortesía

Ir a ver una obra de teatro

El teatro es otro plan que solemos dejar para el fin de semana. Sin embargo, en la CDMX hay teatros y foros con funciones todos los días. Este es un buen momento para descubrir propuestas más experimentales, aunque también suele haber boletos para obras más famosas, como Beetlejuice, El Musical o Mentiras, El Musical. Si no quieres desvelarte mucho yendo a cenar después de salir —pues recordemos que al siguiente día hay que llegar temprano a la oficina—, nuestra recomendación es aprovechar el tiempo antes de la función para ir por un drink, pues muchos de estos teatros y foros suelen tener espacios para tomar algo afuera.

Musical en el Teatro Milán de la CDMX
Foto: teatromilan_forolucerna

Hacer un club de lectura con amigas

Finalmente, una opción que no necesita grandes inversiones económicas, pero que puede convertirse en un espacio seguro y rutinario. Los clubes de lectura son un incentivo maravilloso: por un lado, nos impulsan a buscar momentos para nosotras mismas para avanzar con un libro —puedes hacerlo donde quieras y a la hora que quieras, el punto es que sea tu espacio—, y por otro, nos da un pretexto para reunirnos con amigas a discutir nuestras lecturas. Es decir, una actividad íntima y colectiva a la vez. Lo mejor es hacerlo después del trabajo, ya sea en una cafetería o en casa de alguien, y fijar objetivos y horarios —a qué hora empieza y a qué hora acaba—. Además, pueden elegir los libros que más se ajusten a sus gustos e intereses, para desempolvar algunos de los hábitos más gratificantes: la lectura, la reflexión y la conexión.

club de lectura
Foto: Cortesía