Febrero siempre se siente un poco más cursi —en el mejor sentido— y a pocos días del 14, cuando muchas parejas ya están buscando plan para celebrar, una escapada romántica suena como de lo mejor. Este año además cae en sábado, así que el pretexto está servido para armar un fin de semana especial. Si tú y tu persona favorita quieren salir de la rutina sin irse muy lejos, aquí reunimos algunos pueblos románticos que combinan paisajes espectaculares, un encanto especial y planes ideales para reconectar, brindar y, por qué no, enamorarse un poquito más.

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Valle de Bravo, Estado de México
Valle de Bravo es el clásico que nunca falla cuando se trata de una escapada en pareja. Tiene todo para el romance: calles con encanto colonial, cabañas de lujo con chimenea, la calma del lago frente a las montañas y atardeceres que parecen hechos para brindar. Entre los planes más románticos está rentar un velero al atardecer —algunos incluyen botella de vino y tabla de quesos— y ver cómo el sol se esconde desde el agua. Si les gusta más la aventura, pueden visitar la cascada Velo de Novia, con su caída de 35 metros rodeada de bosque, caminar por los senderos tomados de la mano y armar un picnic cerca del río. Y si son de emociones fuertes, volar en parapente desde el cerro de Monte Alto es una experiencia inolvidable —además de ser uno de los mejores puntos para ver todo el valle—. O si prefieren un plan más tranquilo, pueden subir al mirador y tomarse con la foto perfecta del recuerdo.


Huasca de Ocampo, Hidalgo
A solo dos horas y cuarto de la CDMX, Huasca de Ocampo es uno de los pueblos románticos que parecen sacados de una película. Rodeado de bosques de oyamel y encino que suelen cubrirse de neblina, el ambiente se siente íntimo y perfecto para una escapada en pareja. Su pasado minero vive en las ex haciendas de piedra que parecen castillos. El plan imperdible es recorrer los Prismas Basálticos bañados por cascadas, una de las maravillas naturales más impresionantes del país. Pueden cruzar el puente colgante —la excusa perfecta para abrazarse si alguno le tiene miedo a las alturas— y después recorrer la Ex Hacienda de Santa María Regla al atardecer. Para cerrar el día, nada como una cena en el centro del pueblo con pastes o trucha fresca, y si quieren algo más especial, hospedarse en alguna hacienda y sumarse a recorridos nocturnos entre bosque, antorchas y fogata.


Taxco, Guerrero
Si buscan un escenario naturalmente romántico, Taxco lo tiene todo. Sus calles empedradas, las casas blancas con techos de teja y los callejones estrechos y empinados crean un ambiente que recuerda a un pueblito europeo, pero con toda el alma de Guerrero. Pueden empezar el día en el Mirador del Atachi, junto al Cristo Monumental, desde donde se obtiene la vista más icónica del pueblo. Después, bajar al centro para admirar la Parroquia de Santa Prisca, una joya del barroco. Otro plan infalible es subir al teleférico justo antes del atardecer para disfrutar una vista panorámica del valle; cuando cae la noche, la iluminación del pueblo lo vuelve todavía más mágico. Para la cena, las terrazas de Taxco son el plan romántico por excelencia: buena vista, luces cálidas y, muchas veces, música de trova de fondo. Además, al ser la capital de la plata, pueden visitar algún taller y vivir la experiencia de crear sus propios anillos o dijes como un recuerdo muy especial. Y si se quedan un día más, a solo 35 minutos están las Pozas Azules de Atzala, perfectas para refrescarse en agua turquesa rodeados de naturaleza.


Peña de Bernal, Querétaro
Exactamente a 3 horas de la CDMX, Peña de Bernal es uno de los destinos más simbólicos y fotogénicos para una escapada en pareja. Su enorme monolito domina el paisaje y le da al lugar una energía especial; incluso se dice que transmite buena vibra y longevidad, por eso muchas parejas vienen aquí a comprometerse o simplemente a cargarse de energía juntos. El plan romántico por excelencia es subir caminando hasta el mirador a media tarde y ver cómo la roca cambia de color mientras cae el sol. Luego pueden caminar por el centro que aunque es pequeño es encantador, con bugambilias, fachadas coloridas y tienditas de artesanías; vale la pena caminar sin rumbo y pasar por la Capilla de las Ánimas, discreta pero hermosa. Además, Bernal está rodeado de viñedos donde pueden hacer un tour, aprender sobre el vino y cerrar con una cata con vista a los campos. Sin duda, uno de los pueblos románticos en México que nunca falla.


Tepoztlán, Morelos
A menos de dos horas de la ciudad, Tepoztlán es perfecto para las parejas que buscan algo más espiritual y relajado. El clima es delicioso, el paisaje es imponente y la energía del Tepozteco le da ese aire místico que muchos describen como especial. No por nada es el destino hippie-chic por excelencia. Subir el cerro del Tepozteco juntos es casi un ritual: además de ser una buena aventura en pareja, hay quienes creen que el lugar favorece la introspección y la unión, así que algunas parejas aprovechan para ‘decretar’ planes y sueños desde la cima. Durante el día se disfruta el calorcito y por la noche el ambiente se vuelve fresco y perfecto para descansar. Tepoztlán también está lleno de hoteles escondidos donde el silencio es absoluto; muchos tienen temazcal y spa, como Casa Fernanda, ideales para una experiencia en pareja. Pueden comer en el mercado o en restaurantes como Parcela, y cerrar con unas clásicas Tepoznieves.


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