María Félix amaba este restaurante del Centro Histórico famoso por sus enchiladas suizas (y obvio tenía el mejor criterio)

María Félix tenía el mejor criterio para todo: elegir películas, vestir, y también para elegir dónde comer. Aunque pocos lo saben, uno de sus planes favoritos de los fines de semana era ir al Centro Histórico de la CDMX para pasear por la Alameda Central y desayunar en su restaurante favorito en el Centro Histórico: en la Casa de los Azulejos, donde tomaba café, comía enchiladas suizas –el platillo signature del lugar inventado ahí mismo a principios del siglo XX–. Ahí compraba también chocolates artesanales que se elaboran en la tienda desde los años 20.

Película del cine de oro mexicano protagonizada por María Félix
María Félix fue una de las actrices más famosas del Cine de Oro mexicano. Foto: Cortesía

El lugar sigue igual que hace 100 años: un palacio virreinal de cubierto de azulejos de Puebla, con un patio central con fuente barroca, murales de José Clemente Orozco, techos de vitrales, y meseras vestidas con huipil tradicional. Ahora hay que llegar temprano porque los fines de semana se forman filas para entrar. La comida no es la mejor de CDMX pero tampoco importa: vas por la experiencia de estar en el mismo palacio donde comía María Félix, por las enchiladas suizas que llevan más de 100 años en el menú, y porque es uno de los pocos restaurantes históricos del Centro que todavía conserva su esencia sin convertirse en trampa turística.

Interior del restaurante Sanborns de los azulejos
Patio central del restaurante Sanborns de los Azulejos. Foto: Cortesía

La historia de las enchiladas suizas del Sanborns

Las enchiladas suizas se inventaron en lo que hoy es el Sanborns de la Casa de los Azulejos a principios del siglo XX. Hay dos versiones del origen: la primera dice que el cocinero de Maximiliano de Habsburgo abrió un restaurante llamado Café Imperial en este mismo edificio después de la caída del imperio, donde adaptaba recetas mexicanas con lácteos europeos para suavizar el picante, la segunda teoría dice que fue Walter Sanborn quien le puso el nombre ‘suizas’ en 1919 porque el queso gratinado le recordaba a los Alpes cubiertos de nieve. Lo que sí sabemos es que el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana reconoce que el platillo fue inventado aquí y que lleva este nombre porque Suiza es famosa por sus quesos y productos lácteos.

Enchiladas suizas gratinadas con queso
Foto: Cortesía
Foto: Cortesía

Qué pedir hoy en la Casa de los Azulejos

Lo imperdible: Enchiladas suizas, café americano, molletes gratinados, chilaquiles verdes o rojos gratinados, hot cakes, guacamole con totopos, torta de chilaquiles con milanesa de pollo. Si vas a desayunar tienen paquetes de desayuno americano, croissants, pan dulce y malteadas, además de jugos naturales. Asegúrate de llegar temprano por la mañana pues el edificio se llena de turistas que desean tomar fotos y comer ahí.

Fachada de la Casa de los Azulejos con gente cruzando por la calle peatonal.
Exterior del Sanborns de los Azulejos, en el Centro Histórico de la CDMXFoto: Cortesía

Por qué el edificio vale más que la comida

Si no quieres ir a comer ahí, visitar el edificio es necesario. La fachada está cubierta de azulejos azules y blancos de Puebla, que se agregaron en 1904, el patio central tiene una fuente barroca rodeada de columnas esbeltas y un techo de vitrales que los hermanos Sanborn instalaron en 1919, y en el hueco de la escalera está el mural ‘Omnisciencia’ de José Clemente Orozco pintado, en 1925. El lugar fue sede del Jockey Club de México, de élites porfirianas, y después fue tomado por tropas zapatistas cuando Villa y Zapata entraron a la CDMX, en 1916. Hay fotos históricas de soldados zapatistas tomando café y pan dulce en las mesas de Sanborns.

Foto: Cortesía
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