En México, es muy probable que todos conozcamos a una María. La de la Villa, la tía que siempre tiene una anécdota, la abuela que te recibe con chocolatito caliente o la señora de las quesadillas que ya sabe cómo te gustan. María es un nombre que se repite en la historia familiar, en el barrio, en la memoria y casi siempre viene acompañado de cariño. De ahí nace la inspiración de LaMari, un restaurante en Lomas de Chapultepec, que toma esa figura tan mexicana para convertirla en experiencia: un lugar que recrea el apapacho del hogar, pero llevado a la mesa con lo mejor del mar y el campo. Aquí, además de comer muy buena comida mexicana, te sientes a gusto, en ese calorcito de hogar que tanto nos gusta para quedarnos un buen rato.


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El ambiente y la propuesta gastronómica de LaMari
Como parte de ese apapacho, LaMari está situado en uno de los jardines más bonitos de Las Lomas: un rincón escondido con salón interior y una terraza rodeada de enredaderas que cuelgan de las paredes. El sol entra de forma suave sobre las mesas y, cuando cae la tarde, las luces terminan de darle ese aire cálido que lo convierte en un pequeño oasis dentro de la ciudad, perfecto para comidas largas o cenas relajadas. En la cocina está la chef Zuleyma Zepeda, con más de 10 años de trayectoria en Grupo Athos, responsable de varios restaurantes en la zona. LaMari representa su versión más reconfortante: cocina mexicana bien pensada con mucho cuidado por los ingredientes, técnica impecable y exquisitas preparaciones. El marisco llega fresco desde Ensenada, los cortes vienen del norte y noreste del país, y el maíz —criollo y nixtamalizado— es protagonista en preparaciones que honran nuestras raíces.


¿Qué pedir en LaMari? Los imperdibles de su Barra de Maíz y entradas
El menú de LaMari celebra lo mejor de la cocina mexicana en todas sus formas. Es amplio y tentador —advertencia: decidirse no es nada fácil— así que lo mejor es pedir al centro y probar un poco de todo. Antes de la carta general, hay una Barra de Maíz para abrir apetito con tacos, gorditas, sopes o tlacoyos. Uno de los favoritos de la chef es el Taco Oaxaca, con tortilla azul hecha a mano, cecina, chapulines, chicharrón y guacamole; también sorprende el Taco de Jabalí confitado con cebolla rostizada y crema, el sope de frijol con tuétano o la gordita de marlín ahumado. Ya en las entradas, las Carnitas de Atún con guacamole son un imperdible, pero la Cazuela de queso con chicharrón de La Ramos se roba la mesa —literalmente quieres seguir cuchareando sin parar—.



Platos fuertes y opciones reconfortantes en LaMari
Si tienes antojo de algo calientito, hay sopas como la clásica de frijol, la crema de jitomate —de las favoritas— o el fideo seco de chipotle. También está el arroz Mexicali estilo chino con camarón, pork belly y huevo estrellado, puro antojo bien servido. En las opciones de carne y tierra aparecen las flautas de short rib y la famosa Oreja de elefante, una milanesa gratinada bañada en salsa verde que es de las más pedidas. Nosotras probamos las Lajas de filete arriero con salsas negras y papas a la francesa, y sí, dejamos el plato limpio. Entre las especialidades de la chef está el chamorro de cocción lenta para taquear o el kilo de costilla con tortillas y salsas; además hay hamburguesa de atún y huachinango divorciado en tallas negras para quienes prefieren mar, entre otras opciones.


Postres y coctelería para cerrar con broche de oro
El postre merece su propio momento: el Pan Francés con crema de carajillo y plátano flameado es tan suave que se deshace en la boca; no quieres que se acabe, aunque inevitablemente desaparece en minutos. El cheesecake de guayaba es otro de los favoritos, y después de probarlo entendemos perfectamente por qué. También hay opciones creativas como la gelatina de ate con queso o ese brownie de chocolate Abuelita con helado que sabe a puro hogar. Para acompañar, la coctelería está igual de bien pensada: LaMari Spritz con St. Germain, vino rosado y cítricos; Paloma Negra con tequila y toronja; o mezcalitas de piña tatemada, jamaica con anís y chile ancho, y hasta habanero con Lillet Blanc. En una zona con tanta oferta culinaria como Lomas de Chapultepec, LaMari deja claro por qué es tan fácil enamorarse de la comida mexicana: sales satisfecho, apapachado y con ganas de volver pronto.
Dirección: Monte Athos 395, Lomas de Chapultepec III Secc, Miguel Hidalgo


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