Puede ser que mientras comías las uvas de Año Nuevo pediste calma, claridad y un poco de paz. Son deseos que muchos repetimos cada inicio de ciclo, pero no vienen envueltos ni se tachan de una lista, sino que se encuentran cuando bajamos el ritmo y cambiamos de paisaje. Por eso, si eso fue lo que pediste, vale la pena lanzarse a conocer Amatlán de Quetzalcóatl, uno de los rincones más místicos y bonitos de México. Aquí hay más de un sendero rodeado de bosque, silencio y una energía especial que se siente apenas uno llega. No se trata de hazañas ni de caminatas extremas, sino de respirar hondo, caminar sin prisa y empezar el año justo como quieres.


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¿Por qué Amatlán de Quetzalcóatl es un lugar tan especial?
Amatlán de Quetzalcóatl es un pequeño pueblo ubicado a solo 15 minutos en auto del centro de Tepoztlán, a una hora de la CDMX y a unos 30 minutos de Cuernavaca. A diferencia del bullicio turístico de Tepoztlán, aquí todo se mueve con otra calma: el pueblo está rodeado de montañas y envuelto en una paz profunda que muchos consideran especial por su energía y misticismo. Y no es casualidad pues Amatlán es señalado como el lugar donde nació el dios-héroe prehispánico Quetzalcóatl. Según la tradición, su madre, Chimalma, lo concibió tras tragar una piedra preciosa en los cerros cercanos. Así que Amatlán está lleno de sitios mágicos por descubrir, como la Poza de Quetzalcóatl, el Cerro de la Ventana, la Barranca del Tecolote y el sendero de las Dos Piedras Encontradas, que es justo el que aquí te recomendamos recorrer.


¿Cómo llegar al sendero de las Dos Piedras Encontradas?
Una vez que hayas llegado a Amatlán de Quetzalcóatl pregunta por el sendero de Oztocuanamiquian, también conocido como el sendero de las Dos Piedras Encontradas. Puedes estacionar el auto justo en la entrada del camino; el costo es de aproximadamente $50 pesos. El sendero se encuentra en las faldas del Cerro de la Tonantzin, dentro del Parque Nacional El Tepozteco. La comunidad cuida mucho este espacio, considerado sagrado, por lo que desde el inicio se pide respetar el entorno: no dejar basura, no ingresar con mascotas ni bocinas y mantener el silencio. Desde los primeros pasos, el recorrido se siente tranquilo, rodeado de vegetación y una calma inmediata. En el camino aparecen imponentes árboles de amate —Amatlán significa ‘lugar de los amates’—, y más adelante, el Puente de la Armonía Cósmica, un puente de madera cuyas tablas están cubiertas con frases positivas y reflexivas.



¿Qué encontrarás en las Dos Piedras Encontradas en Amatlán?
Tras unos 45 minutos de caminata llegarás a las Dos Piedras Encontradas: dos enormes rocas que se unen formando un triángulo, también conocido como el ‘portal de Amatlán’. Aquí muchos se detienen a agradecer, meditar, descansar entre la vegetación o tomarse la foto del recuerdo. El ambiente transmite una paz profunda donde sobreabundan los sonidos naturales y paisajes que invitan a quedarse un rato. Si decides continuar un poco más arriba, encontrarás algunas pozas de agua fría y cristalina. Aunque está prohibido meterse —ya que el agua es para consumo de la comunidad—, vale mucho la pena conocerlas pues el sonido del agua suma al momento de relajación y es un buen espacio para recostarse, pensar con calma y encontrar claridad para lo que viene. No hay duda de que este sendero funciona como un refugio para quienes buscan introspección, sanación o simplemente un respiro del ruido cotidiano.



¿Qué más puedes hacer en Amatlán?
Si después de recorrer el sendero quieres seguir en ese ánimo relajado, en los alrededores de Amatlán es común encontrar temazcales, centros de meditación, spas y hoteles boutique, ideales para quedarte más de una tarde. También vale la pena darte una vuelta por el centro del pueblo y conocer la Iglesia de Santa María de la Candelaria, una construcción sencilla pero muy representativa de la comunidad. La cocina local es otro de sus grandes atractivos: en las fondas de la calle principal puedes probar platillos tradicionales como el pipián, el mole y el arroz preparados al estilo amateco. Así que este inicio de año es un gran pretexto para ir pues el ambiente es más tranquilo, el ritmo invita a bajar la velocidad y el entorno se presta perfecto para empezar el ciclo con calma, claridad y buena energía.

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