En Tlalpan hay una historia que lleva décadas despertando la curiosidad de quienes recorren sus calles: la de una supuesta red de túneles subterráneos que atraviesa el centro del antiguo pueblo y conecta con algunas de sus construcciones más antiguas. Se dice que estos pasadizos escondidos servían para trasladarse sin ser vistos, guardar tesoros o incluso escapar durante tiempos de conflicto. Aunque hasta el momento no se ha confirmado que exista esta red subterránea, la historia sigue pasando de boca en boca y forma parte de esos misterios que le dan al Centro de Tlalpan un aire todavía más intrigante. Y aunque estos túneles siguen siendo un enigma, en otras partes de México sí existen antiguos pasadizos subterráneos que hoy se pueden conocer.


San Agustín de las Cuevas: el origen de los túneles de Tlalpan
Pero ¿de dónde viene esta leyenda? Antes de llamarse Tlalpan, durante el periodo colonial y hasta el siglo XIX, este lugar era conocido como San Agustín de las Cuevas, un nombre que hacía referencia directa a su entorno geológico. La erupción del volcán Xitle cubrió gran parte del sur de la ciudad con una espesa capa de lava que, al enfriarse, dejó un paisaje lleno de oquedades, cavernas y tubos volcánicos. Con el paso del tiempo, al construir templos, conventos y grandes residencias señoriales, algunos de estos espacios naturales se aprovecharon como bodegas, criptas o sistemas de drenaje.


Las casonas y edificios del Centro de Tlalpan que estarían conectados por túneles secretos
La leyenda de los túneles secretos tomó fuerza a partir de relatos sobre hallazgos en antiguas casonas del Centro de Tlalpan. Durante algunas remodelaciones, trabajadores y propietarios aseguraron haber encontrado arcos de piedra, concavidades de mampostería y huecos abovedados que interpretaron como pasadizos construidos para conectar distintos inmuebles. Según estas historias, los túneles habrían comunicado edificios importantes del centro como la Parroquia de San Agustín, antiguos conventos y casonas señoriales de los alrededores. La Antigua Casa de la Moneda y el Centro Cultural Quinta Soledad, que también asegura tener algunos de estos pasadizos. Las versiones más extendidas incluso hablan de conexiones subterráneas hasta Coyoacán y las faldas del Ajusco, y les atribuyen funciones de escape o escondite de armas durante la Revolución Mexicana.


Lo que se sabe sobre los pasadizos de Tlalpan
Sin embargo, la explicación que suelen dar historiadores y arqueólogos es mucho menos misteriosa: buena parte de estos supuestos túneles podrían ser antiguos sistemas de drenaje, acueductos virreinales, sótanos o las mismas formaciones naturales de origen volcánico. Hasta ahora, ni el INAH ni los cronistas oficiales han documentado la existencia de una red de pasadizos secretos que conecte los principales edificios de Tlalpan. Esto no significa que no existan estructuras subterráneas antiguas en la zona, sino que no hay pruebas de que formen parte de una misma red, como cuenta la leyenda.

Los túneles subterráneos de México que sí existen y que puedes recorrer
Aunque en Tlalpan la existencia de una red de túneles secretos sigue sin comprobarse, en México hay ciudades que sí conservan infraestructura subterránea que tuvo fines militares y que hoy se pueden recorrer. Un ejemplo es Puebla, donde se encuentra el Pasaje Histórico 5 de Mayo. Una red de pasadizos que originalmente funcionó como sistema de acueductos y drenajes, pero que durante la Intervención Francesa y la Batalla de Puebla se utilizó como ruta de abastecimiento, escape y emboscada militar. Hoy cuenta con iluminación y museografía en un recorrido de casi un kilómetro. También está Guanajuato, cuya famosa red de túneles comenzó como un sistema para controlar el cauce del río y evitar inundaciones. Más tarde se adaptó al tránsito vehicular y peatonal. Hoy suma más de ocho kilómetros de calles subterráneas que conectan plazas y distintos puntos de la ciudad. Por último, en el centro de Durango puedes visitar el Paseo Túnel de Minería. Un pasadizo de casi 300 metros que se utilizaba para transportar minerales y metales preciosos sin exponerse a los asaltos de bandas armadas. Ahora cuenta con iluminación y exhibiciones de herramientas mineras y minerales.



