Metepec tiene 1 kilómetro cuadrado y es el Pueblo Mágico más chiquito de todo México. Está a solo 70 kilómetros de CDMX –literalmente 1 hora manejando– y lo puedes recorrer completo en medio día: sales por la mañana, caminas por sus seis barrios coloniales repletos de talleres artesanales, comes, compras un Árbol de la Vida hecho a mano y regresas a tu casa antes de que oscurezca. Es tan chiquito que no necesitas reservar hotel, pero tiene tanta historia colonial que cuando llegas al centro y ves la Iglesia de San Juan Bautista del siglo XVI te das cuenta de que subestimaste este lugar. Metepec es el punto de encuentro perfecto entre gastronomía, artesanía y arquitectura, y nadie te lo había contado porque todo mundo se va a Tepoztlán o Valle de Bravo.


Los cinco barrios coloniales de Metepec
Metepec está dividido en seis barrios coloniales que se organizaron en el siglo XVI alrededor de sus respectivas parroquias: Coaxustenco, San Mateo, Santa Cruz, Espíritu Santo, San Miguel Totocuitlapilco y Santiaguito. Cada barrio tiene su propia capilla –la del Espíritu Santo es una de las más antiguas–, su identidad local y sus fiestas patronales, pero lo que todos tienen en común son los talleres familiares de alfarería abiertos al público. Ahí podrás comprar artesanías y recuerditos para la familia. Además, puedes visitar la Casa de Cultura, en donde se realizan conciertos y exposiciones, junto con talleres de música y danza.


La artesanía de Metepec que no pueden falsificar
El Árbol de la Vida es la artesanía típica de Metepec. Originalmente se hacía con motivos religiosos, pero ahora los hacen de cualquier tema: Día de Muertos, leyendas prehispánicas, deportes, historia de México. Cada pieza tarda entre 2 semanas y 3 meses en hacerse a mano, pero algunos más monumentales tardan hasta 3 años. Lo elaboran con barro rojo mezclado con flor de tule, secado al sol y cocción en hornos de baja temperatura. Es una de las pocas artesanías mexicanas que está protegida con marca registrada desde 2009 para evitar falsificaciones y es reconocido internacionalmente. Los puedes comprar en los barrios de Santa Cruz, San Mateo, San Miguel, Espíritu Santo y Santiaguito, en el Mercado Artesanal, en la Casa del Artesano, o en el tianguis de los lunes.

La riqueza arquitectónica de Metepec
Otra gran opción es ir a admirar la Iglesia de San Juan Bautista, una joya arquitectónica ubicada en el centro de la ciudad, la cual se conforma por un ex convento franciscano y la Parroquia de San Juan Bautista, ambos construidos en el siglo XVI. Posteriormente, visita la Iglesia El Calvario, cuyo estilo neoclásico te robará al aliento; además, al pie de la iglesia podrás ver la inmensa muralla de 200 metros, en donde se conserva el ‘Árbol de la Vida’, símbolo de Metepec.

Prueba bebidas y platillos que solo encuentras en esa zona
Después de tomarte una Garañona –bebida elaborada con alcohol de caña y distintas hierbas maceradas– típica de Metepec, disfruta de los corredores artesanales, en donde los alfareros explican a los visitantes el proceso artesanal de la creación de los famosos Árboles de la Vida, Arcas de Noé, Tlanchanas y más objetos decorativos. Para culminar tu visita, tómate un par de fotos en la Plaza Cívica, ubicada al lado del Palacio Municipal. ahí encontrarás la fuente de Tlanchana, una figura que representa a la ‘Señora de las Aguas Dulces’, de la mitología indígena.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que desees llevar a cabo una escapada rápida e improvisada durante un fin de semana, no dudes en visitar Metepec, un Pueblo Mágico chiquito pero bonito, a muy pocos kilómetros de la CDMX.
