Cuando piensas en Morelos probablemente se te viene a la mente Cuernavaca o Tepoztlán. Y sí, son preciosos, pero también están saturadísimos los fines de semana por estar tancerca de la CDMX–. Lo que casi nadie sabe es que Xochitepec, nombrado Pueblo Mágico en el 2023, está a menos de dos horas de CDMX. El lugar es s igual de bonito que los otros pero muchísimo menos mainstream. Tiene todo lo que buscas para un fin de semana perfecto: arquitectura colonial, lagunas con nenúfares azules que parecen sacadas de una pintura de Monet, y un pozole negro único. Creado en honor a un meteorito que cayó ahí hace 500 años. Su clima cálido además hace que hayaflores todo el año, cosa que vas a notar en cuanto llegues.


Las lagunas de nenúfares azules de Alpuyeca (y qué son nenúfares)
A un distancia de 15 a 20 minutos de Xochitepec está Alpuyeca, donde encontrarás pequeñas lagunas de aguas cristalinas repletas de nenúfares azules. Antes de que preguntes qué son, te explicaremos que son muy parecidos a la flor de loto que crece en el agua. La diferencia es que los nenúfares flotan directamente sobre la superficie del agua, mientras que la flor de loto se eleva muy por encima.

Los nenúfares de Alpuyeca le dan al paisaje un toque casi irreal, como si estuvieras dentro de una pintura impresionista, y florecen durante todo el año. El poblado en sí es tranquilo, y si ver tanta agua te hace tener ganas de darte un chapuzón, a una hora de ahí está Las Estacas para bucear en aguas transparentes. Y como Alpuyeca es famoso por sus nieves artesanales con sabores defrutas de temporada.

Gastronomía morelense y el pozole negro del meteorito
La cocina de Xochitepec es esencialmente morelense: cecina de Yecapixtla, tacos acorazados, mixiotes, barbacoa de chivo, tamales nejos y mole rojo. Pero el platillo que le ha dado fama al pueblo es el pozole negro, creado en 2018 por María Isabel Gómez Rueda, cocinera tradicional certificada por la UNESCO y dueña del restaurante Mis Dos Abuelos.

Lahistoria detrás del pozole negro es que fue creado como homenaje al meteorito que cayó en la zona arqueológica de Zazacatla hace más de 500 años. El color negro —que literalmente parece petróleo crudo — viene de variosingredientes únicos: maíz azul criollo nativo de Xochitepec, en lugar del cacahuazintle blanco que se usa en el pozole tradicional,chiles negros (pasilla, ancho y mulato), y ceniza hecha de maíz tostado hasta carbonizarse, más ceniza de hoja de totomoxtle. Y en lugar de carne deshebrada, lleva albóndigas rellenas de huevo con huitlacoche, hoja santa y chipotle.El sabor es profundo y cada cucharada tiene esa memoria remota de latierra volcánica de Morelos.
Historia colonial sobre una pirámide prehispánica
Xochitepec tiene capas de historia literalmente: debajo de la Parroquia de San Juan Evangelista fundada por los franciscanos en el siglo XVI hay vestigios prehispánicos, y el convento de siglos pasados ahora es el Centro Cultural Xochitepequense. La parroquia es de estilo neoclásico con intervenciones barrocas tardías. A unas calles del zócalo está El Cerrito del Reloj, un mirador construido sobre un montículo de 40 metros de altura que según los arqueólogos probablemente fue una pirámide prehispánica. Ahi hay una torre con un reloj que fue inaugurado a principios delsiglo XX por Porfirio Díaz. Desde el mirador puedes ver todo el valle y el centro de Xochitepec, y los habitantes locales creen que protege de enfermedades y atrae energía positiva.

A menos de dos horas de tu casa en CDMX
Xochitepec está aproximadamente a una hora y media en coche desde la cdmx. Cuando vas ahí sales de la ciudad, el aire se vuelve más caluroso conforme bajas de altitud, y cuando llegas al Cerro de las Flores el olor cambia: es tierra, flores, humedad vegetal, ese aroma de primavera eterna que caracteriza a Morelos. Las calles de Xochitepec están pintadas de colores vibrantes gracias al programa Rutas Mágicas del Color, y caminar por el zócalo es como meterte en una postal donde la gente todavía se saluda, donde los domingos hay música y antojitos, donde el ritmo es lento y eso está bien.

Te proponemos llegar el viernes por la tarde, cenar pozole negro caliente, el sábado amanecer relajado y entonces ir a ver las lagunas de Alpuyeca para conocer los nenúfares. El domingo regresas a tu casa con esa sensación de que sí existe México fuera del caos de siempre, y está más cerca de lo que pensabas.
