Aunque no lo creas, una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad es arriba de un transporte público. Sí, hablamos del Cablebús de Chapultepec, un teleférico que además de mejorar la movilidad, se siente más como una atracción que como un simple medio de transporte gracias a las vistas que ofrece en el recorrido. Quizá ubiques otros miradores, como la Torre Latinoamericana o las terrazas del Zócalo, que muestran una inmensa selva de concreto. El Cablebús de Chapultepec, en cambio, ofrece algo más raro: una frontera visible entre la naturaleza y la megalópolis. Mientras atraviesa las cuatro secciones del bosque, viajas sobre las copas de los árboles contemplando un enorme mar verde que contrasta con los rascacielos de Paseo de la Reforma y el perfil moderno de Santa Fe. Es una de las mejores formas de dimensionar la magnitud de este pulmón urbano y descubrir rincones ocultos que difícilmente se aprecian a pie.


El recorrido de $7 pesos con una de las mejores vistas de la CDMX
La Línea 3 del Cablebús de Chapultepec es bastante nueva: se inauguró en septiembre de 2024 y conecta Los Pinos con Vasco de Quiroga, en Santa Fe, atravesando las cuatro secciones del Bosque de Chapultepec. En total recorre 5.5 kilómetros, cuenta con seis estaciones y completa el trayecto en apenas 25 minutos. Lo más sorprendente es el precio: recorrer toda la línea cuesta solo $7 pesos y puedes pagar con tu Tarjeta de Movilidad Integrada. Si vienes desde el centro de la ciudad, la forma más fácil de llegar es bajarte en la estación Constituyentes de la Línea 7 del Metro, —la naranja—, y caminar hacia la terminal Los Pinos/Constituyentes. Como referencia, también está muy cerca del Centro Cultural Los Pinos, ubicado en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.


¿Qué puedes ver desde el Cablebús de Chapultepec?
Una vez en la terminal, algo que le añade emoción a la experiencia es que las cabinas nunca se detienen por completo. Como en un juego mecánico, reducen la velocidad lo suficiente para que los pasajeros suban y bajen con seguridad. Cada cabina tiene capacidad para 10 personas y, en cuanto todos están a bordo, comienza el ascenso. Es inevitable sentir esas pequeñas mariposas en el estómago. Las vistas aparecen casi de inmediato. Entre la primera y la segunda estación se despliega gran parte de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec. Desde arriba puedes ver Aztlán con su enorme rueda de la fortuna y sus juegos mecánicos, el Lago Mayor y el Lago Menor, el Papalote Museo del Niño y, más adelante, los coloridos domos del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental.


La siguiente parada es el Panteón de Dolores y el paisaje cambia por completo. Desde las alturas se aprecia el cementerio más antiguo de la CDMX, con miles de lápidas ordenadas en filas que se extienden entre la Segunda y la Tercera Sección del Bosque. Si te llama la atención, puedes bajarte a recorrerlo, pues además de ser un panteón funciona casi como un museo al aire libre donde está la Rotonda de las Personas Ilustres, donde descansan algunas de las figuras más importantes de la historia de México.


Lo que verás en la segunda mitad del recorrido
La siguiente parada es Charrería, donde se encuentra el histórico Lienzo Charro de Chapultepec, sede de la Asociación Nacional de Charros. Desde el aire puedes distinguir el ruedo principal, las caballerizas y, si tienes suerte, incluso ver algunos caballos entrenando. Después llega la estación PARCUR / Colegio de Arquitectos, una de las más interesantes para quienes disfrutan las actividades al aire libre. Desde aquí se aprecia el Parque de Cultura Urbana, un enorme skatepark rodeado de bosque, además del Circuito Serpientes y Escaleras, una zona con senderos, puentes, miradores, áreas de pícnic y rutas para bicicleta de montaña.

Más adelante, el Cablebús cruza la avenida Constituyentes y se adentra en barrancas poco conocidas del bosque hasta llegar a la estación Cineteca Chapultepec / Bodega de Arte. Desde las alturas puedes admirar la arquitectura de esta nueva sede de la Cineteca Nacional, rodeada completamente por áreas verdes. Finalmente, el recorrido termina en Vasco de Quiroga, donde el bosque da paso al pueblo histórico de Santa Fe y donde además existe conexión con el Tren Interurbano El Insurgente rumbo a Toluca. Si decides hacer este viaje, por la mañana podrías encontrar el cielo más despejado, pero el atardecer tiene algo especial. Poco a poco comienzan a encenderse las luces de la ciudad mientras, a la distancia, también brilla la rueda de la fortuna de Aztlán. Y entonces entiendes por qué este recorrido de apenas $7 pesos ofrece una de las experiencias más sorprendentes que puedes tener actualmente en la CDMX.


