Uno de los grandes legados que nos heredó el pasado colonial y pre-revolucionario de nuestro país son las haciendas. Aunque muchas de ellas ya no se dedican a la producción agrícola ni a la ganadería, algunas se han transformado en hospedajes que se sienten suspendidos en el tiempo y alejados de todas las prisas y preocupaciones modernas –aunque eso no significa que estén desactualizadas respecto a las comodidades que ofrecen–. Estas haciendas cerca de la CDMX son un pequeño refugio para cuando sientas que necesitas escapar, aunque sea solo un fin de semana.


Hacienda Acamilpa, Morelos
A dos horas de la CDMX –o media de Cuernavaca–, la Hacienda Acamilpa no solo ha sobrevivido el paso de cuatro siglos, sino que además conserva su vitalidad y encanto. Fundada a en 1604 por el Colegio de Cristo, hoy es un hotel solo para adultos famoso no solo por sus hermosos jardines y su alberca con arcos de piedra, sino también por su oferta gastronómica. Aunque vale mucho la pena pasar la noche en una de sus diez habitaciones –amplias, decoradas con mobiliario antiguo y arte virreinal, pero con todos los lujos y comodidades–, también es posible visitarla solo para comer o brunchear. Sin embargo, es necesario hacer reservación.



Hacienda El Aguacate, Querétaro
Aunque estrictamente hablando, esta construcción no era una hacienda sino un molino, hoy en día merece el nombre después de una renovación que respetó el encanto histórico del edificio, pero resignificó cada uno de sus espacios para convertirlo en una casa de campo a las afueras de Tequisquiapan. Hacienda El Aguacate puede alojar hasta 18 huéspedes a lo largo de seis habitaciones, y cuenta con cocina totalmente equipada, chimenea, capilla, terraza, canchas de pádel y fútbol y dos albercas –una de ellas con jacuzzi, y la otra colocada sobre el barranco, con vistas panorámicas espectaculares–. Vale la pena destacar que cuentan con servicio de limpieza diario para que te sientas como en un hotel –pero más privado–, y que ofrece acceso directo a los ríos y senderos que atraviesan la propiedad.


Antigua Hacienda de San Pedro Tenexac, Tlaxcala
Si viste Como agua para chocolate y te quedaste obsesionada no solo con la historia, sino con los paisajes, déjanos decirte que la hacienda donde se grabó la serie está muy cerca de la CDMX, y se puede visitar. Esta joya del siglo XVII conserva gran parte del mobiliario, decoración y estructura original. Aunque lo más común es que la gente vaya solo al recorrido guiado por el casco y el campo –que dura dos horas, cuesta $300 MXN y al cual le puedes sumar un paseo a caballo para sentirte como un personaje de la serie–, la Hacienda de San Pedro Tenexac también cuenta con tres chalets donde te puedes hospedar para pasar la noche en este rincón apartado del ruido y la contaminación de la ciudad.


Hacienda San Gabriel de las Palmas, Morelos
Aunque se encuentra a solo 90 minutos de la CDMX, sobre la carretera Acapulco-Taxco, la Hacienda San Gabriel de las Palmas se siente como viajar cinco siglos en el tiempo. Y es que fue el mismísimo Hernán Cortés quien ordenó su construcción durante los primeros años de la Conquista española. La Hacienda San Gabriel de las Palmas sigue siendo un refugio majestuoso, con 21 suites que conjugan historia y modernidad, un spa con temazcal, restaurante, cava, piscinas privadas, canchas de tenis y pádel y recorridos a caballo por la propiedad.


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