Viajar para comer es una experiencia con la que todo foodie se identifica. Los chilangos somos afortunados, pues no hace falta ir demasiado lejos para descubrir destinos donde la comida es solo uno de los atractivos, pero vaya que justifica el viaje. Cerca de la CDMX, a solo dos horas y media de la CDMX, resguardado entre montañas boscosas y llanuras con magueyes y una gran laguna, se encuentra uno de los Pueblos Mágicos más encantadores —y deliciosos— de Tlaxcala. Tlaxco tiene una importante tradición de quesos artesanales, pulque y barbacoa, enmarcado por un paisaje natural muy mexicano y edificios de cantera rosa que contrasta con el cielo azul. Puedes aprovechar para ir a este pueblo cerca de la CDMX ‘de entrada por salida’ para comprar quesos, o bien, quedarte el fin de semana y aprovechar para volver con la cajuela cargada de manjares artesanales.


Pulque natural, barbacoa de hoyo y queso de tenate
Si visitas Tlaxco, no tardarás en darte cuenta de que el queso es un producto abundante. Existen varios negocios familiares que han pasado las recetas de generación en generación. Aunque puedes encontrar distintas variedades de queso artesanal —botanero, asadero, requesón, panela, etc.—, el más representativo es el queso de tenate. Se trata de un queso fresco elaborado con leche de vaca. Es inconfundible a la vista, pues viene envuelto en un tenate: una canasta tejida con hoja de palma. Tiene un sabor más bien salado, y generalmente se come espolvoreado sobre diversos platillos.


Por otro lado, en este pueblo en Tlaxcala no podían faltar el pulque natural y la barbacoa de hoyo. Y es que Tlaxco conserva vivas las tradiciones de la cultura otomí, quienes han habitado este territorio desde el siglo XIV. Esto es claro cuando miramos su gastronomía, donde todavía se utilizan técnicas de cocción en hornos subterráneos, y el pulque se produce con técnicas artesanales en las haciendas a las afueras del pueblo. De hecho, en agosto se lleva a cabo la Feria del queso, la madera y el pulque, ideal para quienes buscan una experiencia única y sencilla de recorrer.

Capillas, haciendas y una laguna: Qué hacer entre comidas en Tlaxco
Pero no todo es comer y comprar quesos en este pueblo cerca de la CDMX. Mientras ‘haces hambre’ antes de volverte a sentar a la mesa, puedes aprovechar para pueblear e incluso hacer un poco de turismo de aventura. Puedes empezar en el parque principal, donde se encuentra la Parroquia de San Agustín, en cuyo interior encontrarás un increíble retablo barroco cubierto en hoja de oro. Otro punto de interés es la Capilla de Lourdes, que destaca por su estilo neoclásico, sus dostorres de cantera rosa y la imagen de la Virgen de Lourdes traída por los Altos Pirineos franceses.


Más hacia las afueras del pueblo, encontrarás varias haciendas que en el pasado se dedicaron a la producción agrícola y pulquera, y que hoy se pueden recorrer. Algunas de ellas son la Hacienda de Santa María Xalostoc, la Hacienda de Santiago Tecomalucan y la Hacienda de San Diego Xochuca. Otra opción para amantes de la naturaleza es visitar la Laguna de Atlangatepec, a solo 20 kilómetros del centro de Tlaxco. Ahí es posible dar paseos en lancha, practicar pesca deportiva y hacer avistamiento de aves.

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