En el Porfiriato, esta colonia de la CDMX era de burgueses: hoy es económica y bonita para vivir

El primer fraccionamiento moderno de la CDMX no fue ni Polanco ni Las Lomas de Chapultepec. En 1861 –en pleno Porfiriatose fundó Santa María la Ribera, todo mientras la ciudad crecía de manera orgánica sin planificación urbana. En el caso de la Santa María, el proyecto fue diseñado para parte de la burguesía porfiriana: comerciantes, abogados, médicos, ingenieros y funcionarios públicos que tenían dinero pero no pertenecían a la aristocracia. Las calles se trazaron tomando como referencias algunos de los principales boulevares de París –hay que recordar que Porfirio Díaz estaba obsesionado con la capital francesa–. Se plantaron árboles en todas las banquetas, y los nombres de las calles honraban árboles y flores: Sabino, Fresno, Ciprés, Jacarandas, Heliotropo, Camelia, Magnolia.

Kiosco Morisco en la Alameda de Santa María la Ribera, CDMX, construido en 1910 con hierro forjado y decoración de colores
El Kiosco Morisco inaugurado en 1910, símbolo de Santa María la Ribera desde la época porfiriana. Foto: Cortesía

Arquitectura francesa que todavía se conserva

Las construcciones fueron hechas con elestilo arquitectónico francés con balcones de herrería, fachadas de cantera, ventanales altos y detalles art nouveau. Durante el Porfiriato, vivir en Santa María la Ribera significaba tener un estilo de vida aspiracional: casonas con patios interiores, sirvientas, carruajes, tertulias literarias en los salones, y proximidad al centro de la ciudad. Hoy quedan más de 1,000 edificios catalogados como patrimonio histórico –art nouveau, neoclásico, ecléctico–, muchos restaurados pero todavía varios en ruina.

Escalera de mármol con barandal de herrería art nouveau en edificio porfiriano de Santa María la Ribera, CDMX.
Escalera con herrería art nouveau en edificio porfiriano de Santa María la Ribera, uno de los más de 1,000 inmuebles catalogados patrimonio histórico. Foto: Cortesía
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El Kiosco Morisco

En 1910 se inauguró el Kiosco Morisco en la Alameda de Santa María, un pabellón de hierro forjado traído desde la Exposición Universal de Nueva Orleans. Se convirtió en el símbolo de la colonia y el centro de la vida social donde las familias burguesas paseaban los domingos después de misa. El kiosco sobrevivió la Revolución, el abandono de décadas, y sigue siendo el corazón de Santa María la Ribera. Los domingos hay mercado de antigüedades alrededor del kiosco y familias locales siguen paseando por la Alameda como hace 100 años.

Foto: Cortesía
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De colonia burguesa a colonia olvidada (1950-2010)

Después de la Revolución Mexicana, las familias burguesas que vivían en Santa María la Riberaempezaron a mudarse hacia las nuevas colonias del poniente: Polanco, las Lomas, Anzures. La colonia quedó parcialmente vacía y las casonas porfirianas se subdividieron en vecindades para rentar cuartos a familias de clase popular. Entre 1950 y 2010, Santa María la Ribera fue ‘olvidada’ por el gobierno y los desarrolladores inmobiliarios: edificios en deterioro, fachadas descascaradas, balcones colapsados, vecindades sobrepobladas, inseguridad alta y un estigma social fuerte que la llevó a ser conocida por nombres como ‘Santa Mari la Ratera’.

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Las cantinas y pulquerías se multiplicaron durante las décadas de abandono. Durante décadas, nadie quería vivir ahí excepto quienes no tenían otra opción. La identidad popular de la colonia se consolidó: vecindades, talleres mecánicos, tiendas de abarrotes, pulquerías centenarias y altares callejeros. Esta resistencia vecinal todavía existe y se opone activamente a la gentrificación con murales y protestas contra desarrollos inmobiliarios.

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Artistas, millennials y rentas económicas 2010-Actualidad

Entre el 2010 y el 2015, la colonia volvió a ponerse bajo el reflector por su historia y proximidad con colonias en auge como La Condesa, La Roma Norte y Polanco. Y poco a poco artistas, hipsters y empresarios del sector restaurantero comenzaron y interesarse por sus rentas económicas y ambiente bohemio. En los últimos 15 años, Santa María la Ribera empezó a ser redescubierta por familias jóvenes y millennials que se independizan y no pueden pagar rentas en otras zonas en tendencia. La razón es simple la renta en la Santa María sigue siendo un 30-50% más barata que en la Condesa o en La Roma. Su arquitectura porfiriana, ubicación e identidad de barrio son solo el inicio, pues cada vez hay más negocios como cafés de especialidad, galerías de arte, bares de mezcal, restaurantes de autor y estudios de yoga.

Patio interior de casona porfiriana restaurada con plantas y lámpara de araña en Santa María la Ribera, CDMX.
Patio interior del restaurante Casa Santa María, ubicado en casona porfiriana restaurada en Santa María la Ribera.
Foto: Cortesía

Por qué Santa María la Ribera no es como la Roma-Condesa

Actualmente, la Santa María la Ribera está en un momento de tensión donde lo popular y lo hipster coexisten sin que ninguno haya ganado todavía. Vecinos de toda la vida organizan protestas contra desarrollos modernos e intentan rescatar su esencia local. A diferencia de Polanco, aquí puedes tomar café de especialidad en la mañana y pulque curado en la tarde en el mismo radio de tres cuadras.

Calles coloridas en santa maría la ribera
En el Porfitiaro fue una colonia de burgueses, pero hoy la Santa María la Ribera está llena de contrastes. Foto: Cortesía

Qué hacer hoy en Santa María la Ribera

Si quieres darte una vuelta, visita el Kiosco Morisco en la Alameda de Santa María y el mercado de antigüedades los domingos. Camina por las calles para ver las casonas porfirianas. Entra al Museo de Geología UNAM, un edificio porfiriano de 1906 con escaleras de mármol, vitrales y colecciones de meteoritos y fósiles. Desayuna en alguno de los cafés de especialidad que han abierto en la calle Dr. Atl. Visita una pulquería centenaria para probar pulque natural y curados. Recorre la Biblioteca Pública Central Estatal instalada en una casona porfiriana restaurada.

Interior del Museo de Geología UNAM en Santa María la Ribera con esqueletos de mamut y ventanales porfiríanos, CDMX
Interior del Museo de Geología UNAM (1906) con sus ventanales art nouveau originales y colecciones de fósiles en Santa María la Ribera. Foto: Cortesía