Turquía va mucho más allá de Estambul y Capadocia. En la parte asiática de este país transcontinental, muy cerca de la frontera con Georgia, se encuentra Rize, una ciudad montañosa a orillas del Mar Negro rodeada de castillos medievales, cascadas y enormes campos de té. Se le conoce como la capital del té negro, ya que ahí se produce el 90% del té que se consume en todo el país. Aunque sigue siendo una región poco visitada por turistas, conserva una identidad auténtica y paisajes espectaculares.


Rize, la ciudad montañosa a orillas del Mar Negro
Rize es una pequeña ciudad de aproximadamente 346,000 habitantes ubicada a unas dos horas en avión desde Estambul. Se asienta sobre enormes montañas cubiertas de plantaciones de té negro que definen su paisaje junto al Mar Negro. A menudo, sus montañas están envueltas en neblina, que le da un aire misterioso, acompañado de un clima frío y lluvioso que obliga a salir siempre con paraguas o impermeable. En las yaylas —pastizales de alta montaña— se encuentran casas, edificios y mezquitas desde donde se escucha el adhan, la llamada a la oración que se realiza cinco veces al día.

En Rize se produce el 90% del té negro de Turquía
Uno de los grandes atractivos de Rize es su producción de té. En esta región del Mar Negro se origina el 90% del té que se consume en toda Turquía. El cultivo se expandió entre las décadas de 1940 y 1950, transformando la economía local y convirtiéndose en un elemento clave de su identidad cultural. El té se prepara tradicionalmente en una tetera doble llamada çaydanlık y se sirve caliente, con o sin azúcar, en un ince belli, pequeños vasos de cristal con forma de tulipán.


Como visitante, puedes recorrer los campos de té e incluso participar en actividades tradicionales. En algunos casos, las mujeres utilizan vestimenta típica del cultivo, como el peştemal —una tela de rayas que se ata a la cintura— y el çember —un pañuelo que cubre la cabeza para protegerse del sol—. También es posible visitar fábricas donde se procesa el té y conocer de cerca su producción, incluso hasta tener una degustación. Además, hay tiendas que venden diferentes variedades de té y souvenirs típicos de la región.

Explorando Rize: castillos medievales, montañas verdes y cascadas
La ciudad apuesta por el ecoturismo. Las montañas Kaçkar son una de las cadenas más importantes de la región, ideales para practicar trekking, montañismo y fotografía de naturaleza. En esta zona se encuentra la cascada de Palovit Şelalesi, con una caída de aproximadamente 15 metros. Uno de los sitios imperdibles es el plateau de Ayder, una zona famosa por sus bungalows en medio del bosque y sus aguas termales naturales.

También destaca el valle de Fırtına, un entorno natural con puentes de piedra históricos, ríos de corriente rápida y paisajes boscosos. En este valle se ubica el castillo de Zilkale, una fortaleza medieval del siglo XIV de la que aún se conservan sus murallas, enclavada en un entorno montañoso impresionante. Otra actividad imperdible es caminar por el centro de Rize y perderse entre su encanto local.

Dónde comer en Rize y probar la cocina del Mar Negro
La gastronomía de Rize está influenciada por los productos del Mar Negro, como el pescado, además del maíz, el queso y el té. Entre los restaurantes donde vas a probar la comida local están Ata Konagim, Nalia y Liman Lokantası. En estos lugares puedes degustar platillos típicos de la región como el mıhlama, preparado con mantequilla, harina de maíz y queso derretido, que se sirve caliente acompañado de pan.

También es común el mercimek çorbası, una sopa de lentejas; el hamsi tava, anchoas fritas; las sarmas y el sac kavurma, un salteado de carne con cebolla, pimientos, tomate y especias. Entre las bebidas destacan el ayran, elaborado con yogur, agua y sal, y el pepeçura, un jugo de uva negra. En cuanto a los postres, sobresalen la baklava, halka tatlısı, churros turcos y el simit, conocido como el ‘bagel turco’.

Trabzon, la otra ciudad del Mar Negro que debes incluir en tu viaje
Trabzon es una ciudad ubicada en la costa del Mar Negro, cerca de Rize. Está rodeada de montañas verdes, paisajes húmedos y una rica historia. Fue un punto clave en la Ruta de la Seda que conectó Asia y Europa, pero llegó a ser la capital del Imperio de Trebisonda durante la Edad Media. Hoy es conocida por su patrimonio histórico, especialmente el Monasterio de Sumela, ubicado en las montañas, donde aún se conservan restos de capillas y frescos bizantinos. Es una ciudad menos visitada que otros destinos de Turquía, ideal para caminar con calma y conectar con la cultura local.

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