México es un país famoso, entre otras cosas, por su rica historia y por su deliciosa tradición gastronómica. En cada esquina podemos descubrir algún edificio de más de 200 años y algún puesto o local que tiene recetas con la misma antigüedad. Es al encontrarnos con algún lugar así que nos encontramos con nuestras raíces mexicanas y nos enorgullecemos de ellas mientras nos deleitamos con antojitos o café. En Veracruz, el puerto más antiguo de México, está frente al mar, uno de estos espacios cuya historia y comida nos han deleitado desde 1808.

Un café histórico
En 1791, el Café de la Parroquia inició con un negocio expendedor de café y pulpería, un establecimiento parecido a una tienda de abarrotes. Luego, se fundó oficialmente el local que se convertiría en el Gran Café de la Parroquia en 1808. Este espacio recibe dicho nombre debido a que el expendio de café se encontraba frente a la iglesia parroquial de Veracruz, cuya calle fue denominada Parroquia más adelante. Pronto se volvió uno de los puntos de encuentro más importantes de la ciudad, incluso siendo el lugar donde se llevaron a cabo las elecciones de 1873.


Desayuno Don Porfirio
Hacia inicios del siglo XX, el entonces presidente del país, Porfirio Díaz, visitaba Veracruz con cierta regularidad y era sabido que disfrutaba del ambiente y la comida del Gran Café. En 1911, cuando las tensiones políticas explotaron en lo que fue la Revolución Mexicana, Porfirio Díaz huyó al puerto en camino a su exilio en Francia. Durante su último día en México, el 26 de mayo de 1911, Díaz desayunó en el Gran Café de la Parroquia. Ese día desayunó el famoso café lechero, papaya y una canilla —pan dulce—, su última comida en México. Se dice que incluso lloró al darse cuenta de que esa era su despedida del país.

Hoy, el Gran Café de la Parroquia de Veracruz se encuentra todavía en el puerto, frente al mar. En honor al hecho histórico que se suscitó esa mañana de mayo de 1911, el restaurante decidió agregar a su menú el “desayuno Don Porfirio”, que incluye los mismos alimentos que él gozó en su último día en México: lechero, papaya y una canilla. Sin embargo, el amplio menú ofrece otros deliciosos platillos, entre los que destacan las conchassolas y rellenas, las gorditas dulces y los plátanos fritos en varias presentaciones.


El Gran Café
Por supuesto, el elemento más importante y famoso es el café. El Gran Café de la Parroquia usa granos cultivados en la zona más alta de Veracruz, donde el clima y la altitud favorecen el aroma y la intensidad del sabor. Puedes observar el proceso de tostado y preparado del café que se vende a granel en la Fábrica 623, en la Riviera veracruzana. Ese café también es el que se sirve en las sucursales, donde puedes probar su famoso café lechero. Este se sirve en un vaso de cristal, a diferencia del café con leche normal. En el vaso, se sirve café negro a gusto del cliente, y luego el mesero sirve la leche caliente y extiende el brazo para crear un gran chorro de leche. Esto resulta en un café con leche espumoso, perfecto para tomar mientras observas la costa.


