Cada Pueblo Mágico de México tiene un distintivo que lo hace único y Zempoala, en Hidalgo, no es la excepción. Más allá de su historia, cultura y arquitectura, este pueblito es reconocido por ser la ‘capital del pulque’, ¿lo sabías? Al igual que Apan y Tarímbaro, es uno de los principales productores de la llamada bebida de los dioses. Sin embargo, en Zempoala podrás probar pulque natural o de sabores tradicionales y exóticos, como el de xoconostle, y acompañarlo con una deliciosa barbacoa de hoyo, mixiotes o escamoles.


Pulque de xoconostle, muy famoso en Zempoala, Hidalgo
Zempoala, el Pueblo Mágico de Hidalgo —ubicado a dos horas de la CDMX—, es un destino famoso por la elaboración de pulque artesanal. En esta región es común ver a los lugareños disfrutar de esta bebida al natural o en curados de distintos sabores como nuez, piñón, avena, fresa y guayaba, entre otros. También existen versiones más exóticas de maracuyá, mazapán o guayaba con hierbabuena. Sin embargo, el más consumido es el pulque de xoconostle o ‘tuna agria’, un fruto endémico que proviene del nopal y que le aporta un sabor ligeramente ácido y refrescante.


Las haciendas pulqueras de Zempoala que puedes recorrer
La tradición del pulque en Zempoala, Hidalgo va mucho más allá de las plantaciones de maguey. Existen históricas haciendas pulqueras, como Santa María Tecajete y Hacienda Casa Grande, que aún elaboran pulque de manera artesanal. Estas haciendas ofrecen recorridos por sus instalaciones, donde puedes ver cómo preparan esta bebida e incluso participar en catas para probar distintos sabores y conocer más sobre su historia y proceso de elaboración. De lo contrario, puedes comprar pulque en algún puesto ambulante o en un restaurante local y comer barbacoa de hoyo, mixiotes, tacos, antojitos mexicanos, pan burra y escamoles.

Recorre el centro de Zempoala con un pulque en mano
Zempoala también tiene mucha tradición histórica y cultural. ¿Qué ver? Un imperdible es el Acueducto Padre Tembleque, considerada la obra hidráulica más importante del virreinato en América. Se construyó en el siglo XVI por el fraile Francisco de Tembleque y está declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2015. En su plaza principal está el kiosco y La Picota, una columna de piedra del siglo XVI y el Ex Convento Todos los Santos. Del lado de la naturaleza está el Bosque de Tlajomulco y el Cerro Tecajete, un volcán extinto, ideal para practicar senderismo o montañismo.


