El Centro Histórico de la CDMX existe, literalmente, en dos capas. La primera es la de edificios coloniales, con la enorme Catedral Metropolitana, el Portal de Mercaderes y el Palacio Nacional alrededor del Zócalo capitalino. La segunda es la que se encuentra debajo: la ciudad enterrada de Tenochtitlan, cuyas ruinas han servido como cimientos de varias construcciones virreinales. Aunque el Templo Mayor lleva abierto al público desde 1987, alrededor todavía hay muchos otros templos que permanecen cubiertos o cuyo acceso está restringido. Entre estos últimos, destacan el Templo de Ehécatl y el juego de pelota, a donde solo pueden entrar los investigadores. Sin embargo, en el marco del Mundial Social, habrá visitas guiadas para que conozcas estos recintos. Tienes hasta el 19 de julio para hacerlo, y aquí te damos todos los detalles.


Recorridos guiados a los templos enterrados en el centro histórico
Durante una breve temporada, el Museo del Templo Mayor, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, ofrecerán recorridos guiados por especialistas al Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y una sección del juego de pelota de Tenochtitlan. Estas construcciones se encuentran a un costado del Templo Mayor, pero el acceso generalmente está reservado para investigación arqueológica. Las visitas ya están disponibles y se realizan de martes a sábado en tres horarios: 9:30 a.m., 11:00 a.m. y 12:00 p.m. Los grupos están limitados a 15 personas, y es necesario enviar un correo a [email protected] y [email protected] para reservar tu lugar. El acceso está incluido en la cuota de entrada al museo.


El Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y el juego de pelota de Tenochtitlan
Bajo el número 16 de la calle República de Guatemala, donde hoy se encuentra el Hotel Catedral, se esconden los vestigios del antiguo Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl. Los mexicas consideraban a Ehécatl, la deidad del viento, como una de las formas de Quetzalcóatl. En este monumento arqueológico se pueden observar al menos cinco momentos constructivos que datan de 1440 a 1521. Después de casi 500 años ocultos, los restos de este templo se encontraron en 2010, durante labores de un salvamento arqueológico. Por su parte, el juego de pelota —que en náhuatl se conoce como Teotlachco o juego de los dioses— se encuentra en el costado norte, y se descubrió en 2014. Se estima que llegó a tener alrededor de 50 metros de longitud y 34 metros de ancho.


