Aunque la capital mexicana muchas veces nos incita a la prisa, hay rincones que frenan el ritmo y que da gusto detenerse a mirar. Alrededor de la ciudad hay parques, fuentes y monumentos que nos revelan sus secretos si les prestamos atención. Algunos se encuentran a plena vista, en lugares concurridos por donde la gente pasa todos los días, mientras que otros están más escondidos. De cualquier modo, estas fuentes en la CDMX se han convertido en emblemas de la ciudad. Seguramente las has visto, pero ¿conoces su historia?


Fuente de Cibeles
Ubicada en el punto de encuentro de importantes vialidades como Av. Oaxaca, Medellín y Durango, la Fuente de Cibeles es uno de los emblemas de la colonia Roma. Se trata de una réplica de la famosa fuente en la Plaza de Cibeles en Madrid, y fue un regalo de los residentes españoles de la CDMX para la ciudad para celebrar la hermandad entre ambos países. La original en España data de 1777, mientras que la que se encuentra en la capital mexicana se inauguró en 1980. La escultura es una representación de la diosa Cibeles, deidad de la fertilidad adorada en Anatolia —hoy Turquía—, en Grecia y finalmente, en Roma. Aunque la plaza en la que se encuentra se llama oficialmente Plaza Villa de Madrid, la mayoría de los chilangos se refieren a ella como simplemente ‘la Cibeles’.

Fuente de la Diana Cazadora
Pocas fuentes son más representativas de la CDMX que la de la Diana Cazadora sobre Paseo de la Reforma. Se trata de una representación de la diosa griega Artemisa, a quien los romanos se referían como Diana, la cazadora. El diseño de la fuente corrió a cargo del arquitecto Vicente Mendiola, mientras que la escultura de la Diana es obra del artista Juan Olaguíbel. Inaugurada en 1942, no tardó en causar indignación entre los sectores más conservadores de la sociedad mexicana, por lo que se hizo una petición para vestirla. Después de décadas de controversia, en el marco de los Juegos Olímpicos de 1968, se decidió retirar las prendas de bronce. Sin embargo, la escultura quedó dañada, así que hubo que fundir una nueva con el molde original. Esa primera estatua no se destruyó, sino que se trasladó al pueblo de Ixmiquilpan en Hidalgo.

Fuente Monumental de Nezahualcóyotl
A diferencia de otras fuentes de la CDMX que hacen alusión a personajes de mitologías extranjeras, la Fuente Monumental de Nezahualcóyotl en la primera sección del Bosque de Chapultepec celebra el pasado precolombino desde la temática hasta los materiales de construcción. No se trata de una escultura de bronce, sino que está labrada en piedra con bajorrelieves que relatan la vida de Nezahualcóyotl, Señor de Texcoco. Es obra del escultor Luis Ortiz Monasterio y se inauguró en 1956. Su nombre no es en vano: esta fuente monumental abarca una superficie de 1,250 metros cuadrados.

Fuente de los Coyotes
Hacia el sur de la CDMX, la Fuente de los Coyotes se ha convertido en todo un referente. Esta famosa obra del escultor Gabriel Ponzanelli no solo representa dos coyotes, sino que hace referencia al pasado indígena del barrio, pues desde antes de la llegada de los españoles, el lugar se conocía como Coyohuacan, ‘lugar de los coyotes’. Fue inaugurada en 1967, en el corazón del Parque Centenario, frente a la Parroquia de San Juan Bautista, un templo virreinal de arquitectura barroca. Así, conviven en un mismo espacio los distintos momentos de la historia de México.

Fuente El Paraguas
El Museo Nacional de Antropología es famoso por muchos motivos, y su arquitectura es uno de ellos. Aunque sus salas están llenas de piezas de enorme valor histórico, uno de los grandes tesoros del museo se encuentra afuera, en el patio central. Y es que la fuente monumental El Paraguas es una proeza de la ingeniería del siglo XX. Se trata de una columna-fuente que sostiene el techo del patio central. Al diseñarla, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez tuvo en cuenta las condiciones climáticas de la zona: durante la temporada de lluvias, los visitantes necesitarían resguardo —de ahí el nombre El Paraguas—. Pero también es un guiño al Bosque de Chapultepec, pues también se le conoce como El Árbol. La gran columna al centro está llena de relieves realizados por los hermanos José y Tomás Chávez Morado, con símbolos que hacen alusión a la historia de nuestro país.

Fuente de las Náyades
La Alameda Central de la CDMX no solo es uno de los parques públicos más famosos de la CDMX, sino que además es el más antiguo de América. Cuenta con 12 fuentes en total, y aunque todas aportan mucho a la belleza de este espacio —donde los niños se refrescan en temporada de calor—, una de mis favoritas es la Fuente de las Náyades. En la mitología griega, las náyades eran ninfas de las corrientes de agua dulce. La escultura se fundió en Francia, con el diseño del escultor francés Albert-Ernest Carrier-Belleuse. Se estima que llegó a México a finales del siglo XIX. Aquí, la gente comenzó a referirse a ella como la ‘Fuente de las Comadres’, pues son dos mujeres hablando como si se estuvieran contando un secreto.

