Si vives en la CDMX y necesitas escapar de la ciudad por un día sin tener que rentar coche, manejar a una caseta ni planear todo con dos semanas de anticipación, Tepotzotlán es la respuesta perfecta. Es un Pueblo Mágico al norte del Estado de México, a poco más de 40 kilómetros del centro de la capital, al que puedes llegar literalmente en menos de una hora usando solamente el Tren Suburbano y una combi local. Tiene uno de los conjuntos arquitectónicos coloniales más impresionantes del país –cuyas obras los jesuitas empezaron en el siglo XVI–, una plaza llena de portales y puestos de churros calientes recién hechos, y un Museo Nacional del Virreinato. El plan perfecto de sábado o domingo, ida y vuelta sin estrés.

Cómo llegar en el Tren Suburbano a Tepoztlán
El recorrido es bastante sencillo. Lo primero es llegar a la estación Buenavista del Tren Suburbano –la del lado de la zona Cuauhtémoc, conectada con el Metrobús y a unas cuadras del Metro Buenavista–. Ahí compras tu tarjeta recargable del Suburbano en la taquilla o máquina expendedora. Subes al tren con dirección a Cuautitlán, la última estación de la línea, en un trayecto de aproximadamente 20 a 25 minutos. Al salir de la estación Cuautitlán encuentras el paradero de combis y camionetas con dirección al centro de Tepotzotlán, que tardan otros 25 minutos dependiendo del tráfico.

El Antiguo Colegio Jesuita
Ya en el centro, lo primero que ves es la imponente fachada del Antiguo Colegio Jesuita de San Francisco Javier, hoy sede del Museo Nacional del Virreinato. Los jesuitas se establecieron en Tepotzotlán en 1580 y comenzaron las obras del complejo en 1606, aunque la fachada churrigueresca más famosa del país se terminó en 1762. Adentro encontrarás la Iglesia de San Francisco Javier con uno de los retablos barrocos más espectaculares de México. La Capilla de la Virgen de Loreto bañada en oro, claustros del siglo XVII, jardines coloniales.

Los churros y la comida de Plaza Hidalgo
Frente al museo está la Plaza Hidalgo, rodeada de portales del siglo XVIII con restaurantes, dulcerías, mercados y los famosos puestos de churros calientes. Que son la institución gastronómica del pueblo. Los churros se hacen frente a ti, recién hechos, fritos en aceite caliente y espolvoreados con azúcar, y se acompañan con chocolate caliente, champurrado o atole de fresa, vainilla o cajeta según la temporada. Si quieres comer algo más sustancioso, los puestos del mercado local sirven barbacoa, mole, tlacoyos, gorditas con guisados, mixiotes y enchiladas. Y los restaurantes del portal ofrecen menús con sopa, plato fuerte y postre. Y para una experiencia más cuidada, vale la pena entrar a la Hostería del Convento, ubicada en el patio central del Museo del Virreinato, que sirve comida tradicional mexicana en un ambiente colonial.

Qué más hay alrededor
Además del museo y los churros, los fines de semana se monta el tianguis de artesanías alrededor de la plaza, con piezas de cuarzo, jarciería, talabartería, dulces típicos, pulque curado y objetos esotéricos que la zona produce desde hace décadas. En la misma plaza se realiza el Jardín del Arte los sábados y domingos donde encuentras a pintores locales trabajando en vivo. Cerca está el Acueducto de Xalpa –Arcos del Sitio–, una obra hidráulica monumental con cuatro niveles de arcos. Considerada uno de los acueductos más altos de América Latina. Y si vas en diciembre, te tocan las pastorelas tradicionales en la Hostería del Convento, una tradición que se mantiene desde 1963 y que vale el viaje por sí sola.

