Nuestro país, rico en cultura y en arte, nunca deja de sorprendernos a nosotros, sus habitantes, y al resto del mundo. Las ciudades como Guadalajara, Monterrey y CDMX son pequeños universos llenos de cultura y un sinfín de museos dedicados a todas las disciplinas que puedas imaginarte. Las playas, cálidas y de arena suave, nos rodean por ambos océanos, permitiéndonos surfear, bucear o simplemente relajarnos. Los pueblos mágicos son cápsulas de cultura y colores, un escape del mundo cosmopolita. Y Etzatlán, con el cielo tejido más grande del mundo, nos cubre cada año con miles de piezas tejidas a mano para recordarnos que los colores no tienen que quedarse en la tierra.

La historia de Etzatlán
Etzatlán es un pueblo ubicado entre las montañas del centro de Jalisco, a una hora y media de Guadalajara. Antes de la conquista, fue un territorio poblado por mexicas y toltecas, por lo que se le dio el nombre de Etzatlán, que significa “lugar de los Ytzas”, familias toltecas de comerciantes y guerreros. Con los años, Etzatlán ha crecido hasta convertirse en un pueblo importante en Jalisco. Aquí se ha practicado la charrería como deporte estatal, y de Etzatlán han salido algunos de los mejores charros de la república. Además, en este territorio se han hecho importantes descubrimientos de sitios arqueológicos, entre ellos Las Tumbas de Tiro, el Arenal y el Palacio de Ocomo.

El pueblo del crochet
La principal razón por la que es conocida Etzatlán es por el gran trabajo de tejido artesanal que cubre sus calles. Llamada Cielo Tejido, esta carpeta gigante cubre las calles del Centro Histórico y decora la vista aérea del pueblo. El concepto de tejido en el cielo fue creado originalmente por las artesanas Damiana Lorena Ron y su madre María Concepción Siordia. Inicialmente, estas dos mujeres se dedicaban a hacer tejidos para embellecer su comunidad, en particular para las fiestas patronales del Señor de la Misericordia. Con el tiempo, las carpetas se fueron haciendo más grandes, por lo que el pequeño proyecto se convirtió en una iniciativa local para todo el pueblo.


Así, en 2017, el proyecto de Cielo Tejido reunió a 200 artesanas durante 8 meses para tejer una carpeta que cubriera las calles de Etzatlán. La gran pieza tuvo una extensión de casi 3 mil metros cuadrados conformados por 8 mil piezas hexagonales. El tejido se colgó el 4 de octubre a 5 metros sobre el nivel del piso y su instalación duró más de 16 horas. Además, en 2019, el proyecto obtuvo el récord Guinness del pabellón tejido más grande del mundo y ha sido reconocido internacionalmente.


Colectivo Cielo Tejido
A partir de la comunidad construida durante la creación del tejido gigante, las mujeres artesanas, así como otras, crearon el colectivo Cielo Tejido en Etzatlán. Hoy en día, este colectivo reúne a más de 200 tejedoras que han continuado la labor de tejidos para pabellones de distintos lugares. Han participado en proyectos para desfiles de moda, festivales y centros comerciales en CDMX, Guadalajara, Bruselas, Nueva York y Miami. En 2021, forraron con tejidos el Pabellón de México en la Expo Universal de Dubái, y en 2022 participaron en la decoración del festival Burning Man. Para la Copa Mundial de 2026 también forraron el cielo con tejidos de cada equipo para mostrar la emoción de la afición mexicana e internacional.


