El legado de la cultura maya se extiende más allá de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas. Esta civilización también tuvo presencia en Guatemala, donde destacan regiones como Petén, el Altiplano y la Costa Sur. Precisamente en Petén se encuentra la Isla de Flores, una pequeña y pintoresca ciudad considerada el ‘corazón del mundo maya’. Su encanto proviene de sus calles empedradas, casas coloridas, vestigios mayas y una arquitectura colonial donde el tiempo parece haberse detenido.


La Isla de Flores, el corazón del mundo maya en Guatemala
La Isla de Flores es una antigua ciudad maya, rodeada de selva tropical. Se ubica sobre el lago Petén Itzá, en el departamento de Petén, al norte de Guatemala. Es considerada el corazón del mundo maya en Guatemala porque fue la última ciudad maya conquistada por los españoles en 1697. Antes de ese momento, era un importante asentamiento del pueblo maya itzá, quienes le dieron el nombre de Noj Petén, que significa ‘isla grande’ o ‘isla principal’.

La ciudad maya con casas coloridas, calles empedradas y ruinas
Esta ciudad maya está repleta de casas coloridas y techos de tejas rojas que conservan la arquitectura colonial. Sus calles empedradas le brindan una atmósfera relajada, donde el tiempo parece transcurrir lentamente. Sin embargo, su verdadera belleza también se encuentra en su entorno, esta isla guatemalteca es la puerta de entrada a la Reserva de la Biósfera Maya, un área natural donde habitan monos, tucanes, guacamayas, cocodrilos y jaguares, además de árboles como la ceiba y el chicozapote. En esta región se encuentra el Parque Nacional Tikal, una zona arqueológica reconocida por sus templos y pirámides mayas.


Artesanías y gastronomía: dos pilares de la Isla de Flores en Guatemala
Hoy en día, la Isla de Flores es uno de los destinos turísticos más visitados de Guatemala. Sus calles se pueden recorrer mientras se descubre su historia, se admiran sus paisajes y se disfruta la vista frente al lago Petén Itzá. En su plazuela se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios y San Pablo del Itzá, cerca está el Museo de la Isla de Flores. También destaca el malecón, un lugar ideal para caminar y tomar una lancha hacia el lago.

En el mismo malecón se instalan artesanos que ofrecen textiles, hamacas, joyería, objetos de madera tallados y productos locales como miel, café y chocolate. Alrededor del muelle hay restaurantes y cafeterías donde se pueden degustar platillos como el bollo de maíz, pescado del lago, caldo de gallina criolla y chirmol petenero, una salsa tradicional.

