Hoy muchas familias se reunirán para celebrar a México y como parte de la fiesta compartirán en la mesa el platillo indiscutible de la noche: el pozole. Un platillo reconocido en el mundo entero como una de las joyas de la gastronomía mexicana. Así que queremos rendirle honores hablando del pueblito que guarda una de las mayores tradiciones en su preparación: Tixtla de Guerrero, epicentro de la cultura pozolera ubicado en el estado de Guerrero. Como una coincidencia casi divina, aquí también nació Vicente Guerrero, uno de los héroes patrios que ayudó a consumar la Independencia y quien fue el primer presidente de México de origen afromexicano. Así que este lugar guarda una enorme carga histórica y gastronómica de la que hoy te queremos contar.


Tixtla de Guerrero y su famoso pozole verde
El pozole es un caldo ceremonial que inventaron los mexicas y otros pueblos nahuas. La palabra en náhuatl pozolli o tlapozonalli significa ‘hervido’ o ‘espumoso’. En sus orígenes se preparaba con granos de maíz cacahuazintle, que se hervían hasta que reventaban. Y es sabido que, durante las ceremonias religiosas, se cocinaba con carne humana proveniente de prisioneros sacrificados. Con la llegada de los españoles y la prohibición de estos rituales, esta carne fue reemplazada por carne de cerdo, un ingrediente que los españoles trajeron a América. En Tixtla de Guerrero se creó una versión propia: el pozole verde. Aquí, las cocineras tixtlecas integraron ingredientes de sus huertos como pepita de calabaza, tomate, epazote, chile verde y hojas de rábano, hasta lograr un caldo de color verde, aromático y de consistencia espesa.
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El Ritual del ‘Jueves Pozolero’
En Tixtla de Guerrero no solo se prepara pozole desde hace siglos, también se come con frecuencia y existe una tradición muy particular: el Jueves Pozolero, una costumbre gastronómica que dedica estos días a reunirse en cenadurías y casas para compartir una buena olla de pozole. Se dice que la tradición nació porque, históricamente, los jueves coincidían con el día de pago de los jornaleros de los valles de Tixtla al término de la cosecha. Las familias y cocineras locales preparaban entonces ollas comunitarias para festejar el cobro y la abundancia del maíz. Hoy, los jueves en Tixtla tienen un ritmo diferente: desde el mediodía, las familias se reúnen en restaurantes, pozolerías tradicionales o patios de sus casas para comer y se disfruta principalmente en sus versiones blanca y verde.


Dónde comer el mejor pozole en Tixtla de Guerrero
Cuando visites el pueblo del pozole, sí o sí tienes que probar un buen plato de pozole verde. En Tixtla hay varios restaurantes tradicionales reconocidos por sus recetas locales y ambiente familiar. Una de las opciones más conocidas es Pozolería ‘Mary’, uno de los establecimientos más icónicos y concurridos del pueblo. Destaca por sus botanas tradicionales, que pueden incluir chicharrón, aguacate, queso fresco y mezcal de la región. También está el Restaurante y Pozolería ‘La Flor de Tixtla’, donde sirven caldos espesos en cazuelas de barro, además de chalupitas, tacos dorados y otras entradas típicas guerrerenses. Otras opciones son Casa Tixtla y Pozolería El Cascabelito.


Qué hacer en Tixtla además de comer pozole
Y ya que estás ahí, aprovecha para conocer el pueblo que también tiene su lado histórico. La Plaza Cívica Ignacio Manuel Altamirano es perfecta para un recorrido a pie. Ahí encontrarás el Monumento a Vicente Guerrero y el Palacio Municipal, que alberga murales que narran episodios de la Independencia. También está el Centro Cultural Vicente Guerrero, con un espacio museográfico dedicado a su vida y legado como presidente de México. Si te gusta la literatura, te gustará saber que en Tixtla también nació el célebre novelista y poeta Ignacio Manuel Altamirano, y en el pueblo está su Casa Museo, que conserva objetos personales, documentos de la época, ediciones antiguas de sus obras y un recorrido por la vida del escritor. Y a 15 minutos del centro, sobre la cima de un cerro, está la Zona Arqueológica de Los Tepoltzis, que conserva vestigios piramidales y ofrece una vista panorámica del valle y de la Laguna de Tixtla.


