Mientras los turistas se amontonan en las zonas más trendy, hay colonias en la CDMX que todavía le pertenecen a los vecinos. Esto se traduce en restaurantes con mucha identidad y encanto local, sin perder esa veta cosmopolita cada vez más presente en las cocinas de la ciudad. La Narvarte sigue teniendo ese encanto residencial, pero con una nueva chispa creativa y bohemia que se refleja en lugares un poco más nuevos cuyas propuestas frescas están pensadas para quienes viven alrededor —aunque eso no significa que no valga la pena trasladarse para probarlas—. Una de mis favoritas es Rudo, un pequeño restaurante frente al parque Las Américas donde los platos son puro antojo, apapacho y creatividad. Todos los fines de semana tienen un brunch delicioso. Casi nunca hay fila, pues es uno de los secretos mejor guardados de los vecinos de la Narvarte.


Una cocina abierta y mesitas bajo las copas de los árboles
Rudo abrió hace dos años en el mismo local sobre la calle de Caleta, el mismo sitio en la Narvarte que ocupa hoy. El lugar es pequeño, pero han logrado sacarle provecho a los metros cuadrados. Por un lado, la cocina se abre hacia la calle y hacia las mesas, de modo que todo el tiempo es posible asomarse a saludar al chef Gabriel y maravillarse conforme se va construyendo cada plato. Aunque hay mesas dentro, las primeras en llenarse son las que están a pie de calle, resguardadas bajo las copas de los árboles con vista al parque. Todo esto crea una atmósfera relajada y animada, donde puedes ver claramente los platos en la mesa de al lado y antojarte antes de siquiera ver el menú.

El brunch del fin de semana
Entre semana, Rudo ofrece un menú que se autodefine como ‘cocina libre con técnicas asiáticas’. Ensalada de pepino y pistache con aderezo de yogurt griego y menta, Crispy rice tuna, Pad Thai, sando de cerdo con BBQ de piña: de miércoles a viernes, consienten a sus comensales para la comida y la cena con una carta variada llena de platos apapachadores. Asimismo, la barra de coctelería de Rudo es pequeña pero atinada, con cócteles clásicos así como creaciones de la casa como el Siam —té thai, mezcal y limón— o el Gin & Calpis —ginebra, agua mineral y calpis—.


Pero los sábados y domingos, Rudo abre temprano para lucirse con uno de los mejores brunch en la Narvarte. Algunos platos son un clásico del restaurante desde que abrieron, como los spring rolls de short rib —son crujientes por fuera, extra suaves y jugosos por dentro— y el pan francés —que cambia de sabor cada temporada—. El English Muffin es otro clásico del desayuno, con pan de masa madre, huevos revueltos, queso cheddar, mayonesa de habanero y tocino ahumado. También hay platos de temporada, como el montado de hongos, con pan de caja, pesto de albahaca, hongos rostizados, huevo tierno y grana padano. El cierre ideal son los buttermilk pancakes con suero de leche en salsa de miel de maple, con mantequilla avellanada y sal de colima, o el flan con cardamomo y caramelo salado, que es otro especial de temporada.


