Cinco albercas naturales ideales para arrancar la mejor temporada para viajar en México

De octubre a marzo empieza la mejor temporada para viajar por México. El calor baja, las lluvias amainan, los cielos se abren y las albercas naturales del país llegan a su punto perfecto. Es la época dorada para hacer una escapada a esos lugares donde el agua fluye directo desde manantiales subterráneos, cascadas escalonadas o cenotes cristalinos protegidos por selva. Aquí van cinco albercas naturales que están entre las más impresionantes del país. Vas a encontrar aguas termales entre acantilados, pozas turquesa suspendidas en cerros, sistemas de manantiales azules únicos en el mundo, cenotes profundos en la selva maya y lagunas cálidas en el corazón del semidesierto. Cada una vale el viaje. Todas están abiertas al público y son accesibles con planeación previa.

Foto: Wikimedia Commons

Grutas de Tolantongo, Hidalgo

Empezamos con la reina indiscutible: las Grutas de Tolantongo, en el municipio de Cardonal, Hidalgo, a 3 horas en coche desde la CDMX. Están enclavadas en un cañón de paredes de hasta 500 metros de altura, donde brotan 12 manantiales termales que alimentan más de 40 pozas escalonadas en las laderas del acantilado. El agua sale a casi 40 grados centígrados con vista panorámica al cañón. También hay un río turquesa que atraviesa el complejo, grutas naturales con sauna interior, tirolesa y áreas para acampar. El costo de entrada es de $150 pesos por persona. La mejor época para visitarlo es entre octubre y marzo cuando hay cielos despejados y menor afluencia. Ojo: en fines de semana largos y puentes se llena por completo y hay que llegar temprano.

Grutas de tolantongo durante el otoño
Las grutas de Tolantongo se encuentra en el estado de Hidalgo, muy cerca de la CDMX. Foto: Cortesía

Hierve el Agua, Oaxaca

En los Valles Centrales de Oaxaca, a poco menos de hora y media en coche desde la ciudad de Oaxaca, están las famosas cascadas petrificadas de Hierve el Agua. Son formaciones únicas en el mundo hechas por el escurrimiento de agua rica en carbonato de calcio durante siglos. En la parte alta hay pozas naturales de borde infinito con vistas panorámicas a la sierra. El agua cambia de color según la época: cristalino, turquesa o amarillento. Su temperatura ronda entre 22 y 25 grados y son perfectas para nadar. Los canales que las alimentan son parte de un antiguo sistema de riego zapoteca de más de 2,500 años. Hay cabañas rústicas y área para acampar a precios accesibles. El costo de entrada es simbólico: alrededor de $50 pesos por persona.

Foto: Cortesía

El Cenote Azul, Bacalar

El Cenote Azul de Bacalar, en Quintana Roo, es un cenote impresionante de 90 metros de profundidad con aguas cristalinas de color azul intenso. Está a 10 minutos en coche desde el centro de Bacalar y se puede nadar libremente con equipos de snorkel. Ambos destinos son ejemplos brutales de la biodiversidad acuática mexicana y son mejores para visitar durante la temporada seca.

Foto: Cortesía

Laguna de la Media Luna, San Luis Potosí

Cerramos con la Laguna de la Media Luna, en Rioverde, San Luis Potosí, un manantial natural en forma de media luna con aguas termales cristalinas entre 27 y 30 grados todo el año, alimentadas por 6 nacimientos subterráneos. Es puerta de entrada a la Huasteca Potosina. Costo de entrada: $100 pesos por persona.

Visitantes nadando junto a un muelle de madera en las aguas cristalinas de la Laguna de la Media Luna
El muelle de madera es el punto de entrada favorito para meterse a nadar en agua tibia todo el año. Foto: Cortesía