Cuando pensamos en edificios góticos, es probable que nuestra imaginación viaje directo a Francia, concretamente a París. Y aunque hoy por hoy la capital francesa ha crecido lo suficiente como para devorar los pueblos a sus alrededores, la realidad es que la primera catedral gótica no fue Notre Dame, sino la Basílica de Saint Denis, a solo media hora en coche —poco más de nueve kilómetros— del centro de París.


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Qué es la arquitectura gótica
Si bien generalmente asociamos el estilo gótico con espacios oscuros y lúgubres, en realidad su filosofía apunta en la dirección contraria. Y es que la arquitectura gótica busca crear una experiencia espiritual de conexión con la divinidad a partir de dos elementos: la luz y la altura. Por un lado, la luz purifica el alma, mientras que la altura apunta al cielo en una alegoría de lo divino. Se dice que la primera catedral gótica fue precisamente la Basílica de Saint Denis, la cual presume muchas de las características de este movimiento arquitectónico: los arcos ojivales, las bóvedas de crucería, las columnas esbeltas que sostienen el techo altísimo y los vitrales por los que se cuela una luz angelical.

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La Basílica de Saint Denis
Este increíble templo todavía conserva muchas de las características que en su tiempo lo convirtieron en un lugar de gran devoción, como los coloridos vitrales. Pero hoy en día, pocas cosas son tan emocionantes como pasear por el deambulatorio y descubrir el coro y la cripta, que hoy más que peregrinos, atraen a los curiosos y a los apasionados por la historia.


Y es que la Basílica de Saint Denis alberga una necrópolis en la que están enterrados muchos de los reyes y reinas de Francia. Entre los personajes que encontramos aquí, destacan nombres como Luis VIII, Felipe IV el Hermoso, Carlos V el Sabio, Catalina de Medici, Isabel de Baviera, Ana de Austria, María Antonieta y Luis XVI. A pesar de que el lugar sufrió grandes saqueos durante la Revolución, todavía resguarda una colección de arte funerario que reúne piezas que van desde el siglo XII hasta el Renacimiento.

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Saint Denis: un pueblito absorbido por París
Aunque hoy por hoy, Saint Denis se encuentra dentro de los límites de la capital francesa, su historia como localidad independiente es larga. Su origen se remonta al siglo II d.C., pero vivió su verdadero apogeo durante la Edad Media. En esos años, la actividad mercantil floreció, y se dice que en su mercado se llegaron a comerciar bienes provenientes incluso del Imperio Bizantino. Fue durante esta época, concretamente en el año 1125, cuando se inició la construcción de la Basílica de Saint Denis, considerada la primera catedral gótica del mundo —pues las obras de Notre Dame iniciaron en 1163—.

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Qué más hacer en Saint Denis
Pero aunque la Basílica es el atractivo principal de Saint Denis, definitivamente no es el único rincón que vale la pena conocer mientras paseas por este barrio, incluso si no se trata de la zona más turística de París. En primer lugar, aquí mismo se encuentra el mercado de pulgas de Saint-Ouen, el mercado de antigüedades más grande del mundo. Por otro lado, si eres amante del fútbol, tampoco querrás perderte una visita al Estadio de Francia —Stade de France—.

Si lo tuyo es perderte por las calles más pintorescas, dirígete a la Rue du Farbourg Saint-Denis o a Petites Ecuries, donde encontrarás desde conciertos callejeros hasta exposiciones de arte. También vale la pena disfrutar de los días cálidos de verano en algún parque. Por ejemplo, el Parc de la Villette es un parque urbano donde la naturaleza, la ciencia, el arte y la cultura van de la mano. Por otro lado, el canal de Saint-Denis —que comunica la Villette con el Sena— es perfecto para dar un paseo en bici o en barco. De hecho, entre julio y agosto se lleva a cabo el festival Verano del Canal, un evento con cruceros, actividades familiares, talleres y conciertos.

¡Viajen, disfruten y compartan!
