Hay un postre que nunca falta en las ferias de pueblo: los buñuelos. Esas delgadas ‘sábanas’ de masa crujiente bañadas en miel de piloncillo que, si lo piensas bien, son bastante curiosas. Y aunque su origen no es propiamente mexicano, cuesta pensar en un México sin ellos. Mucha gente los relaciona con la Navidad, pero hay un pueblo de Querétaro donde se preparan durante todo el año: Santa Rosa Jáuregui, conocido por su tradición artesanal en la elaboración de los buñuelos de rodilla, crujientes, ligeritos, dorados y con sabor a casa. Lo mejor es que está a solo 30 minutos de la ciudad de Querétaro, y ojo, aquí también son famosas sus carnitas de cerdo, así que vale la pena ir con el estómago dispuesto.


La historia de los buñuelos de Santa Rosa Jáuregui
La tradición de los buñuelos en Santa Rosa Jáuregui se remonta a casi un siglo. Todo comenzó en 1929, cuando doña Teodosia Sánchez, recién enviudada, empezó a preparar buñuelos para sostener a su familia y venderlos en el tianguis de Santa Rosa. Años después, la tradición pasó a manos de su nieta, doña María del Pueblito Soto, quien continúa dedicándose a su elaboración y ha transmitido este conocimiento a otros miembros de su familia. La tradición sigue viva hasta hoy: en 2026, la Universidad Autónoma de Querétaro colaboró con la familia Soto para registrar y documentar sus técnicas y procesos de elaboración, reconociendo la importancia de este conocimiento como parte del patrimonio gastronómico de la región.



Buñuelos de rodilla, la especialidad de Santa Rosa
Pero, ¿qué es realmente un buñuelo? Se define como una fruta de sartén de origen hispano-árabe. En México encontró una nueva identidad: pasó de ser un postre para las élites a convertirse en un símbolo popular de las ferias patronales. Los de Santa Rosa Jáuregui se caracterizan por ser buñuelos de rodilla, que se estiran a mano hasta obtener una masa ligera hecha a base de harina de trigo, huevo y agua de tequesquite o anís. Una vez estirada la masa, se sumerge en aceite, se escurre y finalmente se baña con miel de piloncillo y canela. En Santa Rosa Jáuregui se pueden encontrar y disfrutar durante todo el año, tanto en la tienda oficial de Buñuelos Soto como en pequeños locales familiares del centro histórico. Tradicionalmente se degustan solos o acompañados con café de olla, y durante la temporada navideña es común que los talleres intensifiquen su producción para surtir a visitantes de la capital queretana y estados vecinos.


¿Qué hacer en este pueblito?
Además de disfrutar los buñuelos, en Santa Rosa Jáuregui también puedes probar sus famosas carnitas de cerdo. Ahí encontrarás decenas de establecimientos con una gran tradición en su elaboración. Y ya que estás ahí, aprovecha para pasear por el Centro Histórico: su plaza principal tiene el encanto de dos parroquias tradicionales y jardines donde puedes sentarte a disfrutar de un rico buñuelo. También puedes visitar la Presa Santa Catarina, ubicada a pocos minutos del centro, donde encontrarás un hermoso lago rodeado de paisajes naturales y actividades como senderismo, observación de aves y pesca. Así que, si eres fan de los buñuelos, definitivamente vale la pena desviarse un poco para conocer este lugar.


