En la concurrida calle 5 de mayo, en el Centro Histórico de la CDMX, aún sobreviven establecimientos que tienen décadas de historia como La Ópera Bar y la Dulcería de Celaya. Sin embargo, a unos pasos, casi en la esquina con Isabel la Católica, se encuentra otro igual de longevo: Café La Blanca, una cafetería que abrió en 1915 y se volvió popular por su café lechero, una bebida suave, cremosa y ligeramente dulce que ha sido frecuentada por políticos, artistas y escritores a lo largo del tiempo.


Antes de vender su clásico café lechero, el lugar era solo un expendio de leche
Antes de servir café, el lugar era un expendio de leche. Abrió en 1915, apenas cinco años después de la Revolución Mexicana. En sus inicios estuvo a cargo del español Higinio Gutiérrez, quien tenía un rancho y comenzó vendiendo leche en esta zona de la ciudad. El establecimiento fue conocido primero como La Blanca Asturiana y poco a poco ganó popularidad al incorporar el café y dar origen a su famoso café lechero, una bebida que más tarde se volvió su sello distintivo. Con el tiempo, también integró servicio de comida atrayendo a más personas.

Así nació Café La Blanca, la cafetería histórica de la CDMX que sobrevive al paso del tiempo
Con el paso de los años, Higinio Gutiérrez dejó el negocio, y lo adquirió en 1943, el español Marciano Díez Díez. Una vez al frente, decidió cambiarlo a un local más amplio en la misma calle y adoptar el nombre con el que se le conoce actualmente: Café La Blanca. Con estos cambios, la cafetería comenzó a ganar popularidad y se consolidó como uno de los puntos más concurridos para comer en el Centro Histórico de la CDMX. Incluso era uno de los lugares que solía frecuentar el escritor mexicano Carlos Monsiváis.

La cafetería histórica del Centro de la CDMX con más de un siglo de historia
Desde que abrió en 1915, este lugar no ha dejado de operar y se mantiene de pie dentro de un antiguo edificio de estilo colonial. En su interior, además de las mesas y una barra central, se pueden ver fotografías antiguas que muestran cómo era la ciudad en aquella época. El protagonista sigue siendo su café lechero, una bebida dulce, cremosa y suave. También ofrece desayunos y comidas que mantienen viva la tradición de la gastronomía mexicana. Sin duda, un lugar que tienes que conocer para sentir que viajas en el tiempo.

