El pueblo maya colonial al que puedes llegar en tren: con casitas típicas de colores donde viven los artesanos

A pesar de que ahora está dividida en tres estados, la península de Yucatán comparte raíces, historia, paisajes y las vías del Tren Maya. Ni la Conquista española ni el paso de los siglos han mitigado la presencia de la cultura maya en la región, con sus tradiciones, su lengua y su sabiduría. No es un Pueblo Mágico —y precisamente por eso, los turistas no se amontonan en las calles—, pero Calkiní, Campeche es un destino lleno de encanto que merece una visita por muchos motivos: artesanías campechanas, cocina tradicional, casas de colores y una de las iglesias más antiguas de la península. El viaje en tren desde Mérida es de apenas 90 minutos, y desde San Francisco de Campeche, de solo una hora.

fachada neoclasica palacio municipal de calkaní
Palacio Municipal. Foto: Conoce Calkiní
Foto: Conoce Calkiní

Códices e iglesias: Un pueblo maya colonial

Aunque Calkiní tiene un espíritu profundamente maya, hay que decir que el pueblo es de origen colonial. Se fundó en 1549, cuando fray Luis de Villalpando construyó la primera capilla abierta para iniciar el proceso de evangelización del proyecto colonial. Sin embargo, el nombre sí es de origen maya y se traduce como ‘Garganta del Sol’. También aquí se escribió el Códice Calkiní, escrito en maya yucateco con caracteres latinos, el cual cuenta la historia del lugar antes de la llegada de los españoles.

Foto: Conoce Calkiní

Por un lado, las tradiciones vivas de Calkiní mantienen un fuerte arraigo maya; pero por otro, la arquitectura del pueblo presenta un fuerte carácter colonial de estilos neoclásico y barroco, con fachadas de colores y techos de teja. En el corazón del destino se encuentra la antigua iglesia de San Luis Obispo, la cual data de 1561 y fue construida por la orden de los franciscanos. La torre campanario de tres cuerpos se construyó en 1774, y resguarda un retablo barroco del siglo XVIII. Por otro lado, el Palacio Municipal es de estilo neoclásico, con murales del pintor calkiense Sergio Cuevas.

Iglesia de San Luis Obispo Calkiní
Iglesia de San Luis Obispo. Foto/ Casa de Cultura

Calkiní: Cuna de las artesanías campechanas

Pero Calkiní no solo es un pueblo que se disfruta a pie, sino que sí o sí amerita una visita a sus talleres artesanales. La riqueza cultural de sus habitantes se conserva a través de estas prácticas, transmitidas de generación en generación. Aquí encontrarás textiles y artículos de madera, pero si tienes la oportunidad, te recomendamos también visitar las comunidades cercanas, a menos de 20 minutos en coche y llenas de tesoros. Destacan las piezas de barro de Tepakán —un pequeño barrio al norte de Calkiní—, sombreros de Bécal —a 15 minutos al norte—, las hamacas y bordados de Dzitbalché —a 15 minutos al sur—, y los petates tejidos de Nunkiní —a 15 minutos al oeste—.

mujer artesana vestida con traje bordado trabajando una pieza de barro en el torno
Foto: Conoce Calkiní
artesano de campeche sosteniendo pieza de barro
Foto: Conoce Calkini

Haciendas henequeneras, manantiales y un pueblo de pescadores

Si todavía te queda tiempo después de pasear por las calles y los talleres artesanales de Calkiní, puedes visitar Isla Arena. Se trata de un pequeño pueblo de pescadores a poco menos de una hora y media del pueblo, dentro del Parque Natural Petenes-Ría Celestún. Aquí hay hospedajes rústicos frente al mar por si deseas pasar la noche. Muy cerca se encuentra el Centro Ecoturístico El Remate, con manantiales de aguas cristalinas y actividades de aventura como kayak, tirolesa y sendero interpretativo. Finalmente, también en esta zona se encuentra la Ex Hacienda Tankuché, una de las haciendas henequeneras más importantes del estado, con arquitectura francesa del siglo XIX que hoy se puede visitar para recorrer sus jardines y conocer su historia.

manantial de agua cristalina en campeche
Foto: Campeche Turismo Mx

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