Socialmente, la cerveza es símbolo de reunión, convivencia y descanso. Más que emborracharse, se trata de pasar un buen rato y acompañar momentos más casuales. En años recientes, sobre todo después de la pandemia, buscar un estilo de vida más saludable ha dejado de ser una moda para convertirse en un patrón. Pero eso no significa renunciar a lo que nos gusta, sino más bien saber adaptarlo a lo que la ocasión amerita. A la par de esto, salir a correr se ha convertido en un evento social. Cuando el tiempo lo permite, los grupos de runners no terminan la sesión cuando pausan el reloj, sino que el plan se extiende para convivir un rato más. ¿Y con qué acompañan estos momentos? Puede ser con café, jugo o, la tendencia más reciente, cerveza sin alcohol.


Sans
Esta empresa mexicana fue pionera en la cerveza sin alcohol. El gran acierto de Sans es que nunca buscaron ser un sustituto o una versión adaptada de una cerveza tradicional, sino que desarrollaron recetas desde cero que siempre estuvieron diseñadas para no llevar alcohol. Hoy por hoy, el portafolio incluye cuatro estilos: Golden Ale, IPA, Lager y Stout. Cada una tiene su propio perfil sensorial y son el complemento perfecto para distintos momentos. Para refrescarse después de correr, nuestra favorita es la La Mala —como se llama su Lager—, pero la IPA también tiene un sabor intenso que te devuelve la energía.


Colima Cero
Cuando hablamos de cerveza artesanal mexicana, Colima es una de las marcas que ya se construyó su fama y su club de fans. Si en alguien confiamos para darnos una cerveza sin alcohol más sana e igual de rica que las tradicionales, es en ellos. Desde hace un par de años, su Session IPA —aromática, frutal y ligeramente amarga— y su Lager Ámbar —suave, amarga y con notas de pan y cereales— conquistaron a los clubs de runners. Pero recientemente lanzaron un tercer estilo, la Lager, más ligera, refrescante y balanceada, pues la elaboran con arroz para lograr notas muy distintas.


Ginger Birra
Después de correr, tengo un secreto para recuperar energía: se trata de Ginger Birra, una bebida fermentada de jengibre sin alcohol cuyo sabor intenso y súper refrescante puede no ser para todos, pero quienes la amamos, sabemos que es el boost que necesitamos post-rutina. Este también es un emprendimiento mexicano que inició como un proyecto muy pequeño en Bacalar, y que ha crecido gracias al compromiso y dedicación de la gente que lo sostiene. Desde 2019, trabajan con un productor de la Sierra de Puebla que cultiva jengibre orgánico. El sabor da fé de la frescura y calidad del ingrediente, y además, fomenta el comercio justo e impulsa la economía local.


