Aunque muchas veces, cuando pensamos en la historia de la Ciudad de México, nuestras mentes se remontan siglos atrás para hablar de los tiempos del Imperio Mexica y los señoríos de Azcapotzalco y Texcoco, de la Conquista Española, del Porfiriato. Sin embargo, la historia más reciente también ha dejado huella, incluyendo el paso de ídolos de la cultura popular que también caminaron por las calles por las que caminamos nosotros hoy en día. Seguramente te sabes la letra de ‘El triste’, ‘El amar y el querer’ y ‘La nave del olvido’, pero ¿alguna vez te has preguntado dónde creció José José? Fue aquí, en la CDMX, en una casa muy cerca del parque de La China en la colonia Clavería. Han pasado muchos años, pero sigue siendo una zona muy para vivir y salir a pasear el fin de semana en familia.


La colonia Clavería: el lugar donde creció José José
El 17 de febrero de 1948, nació José Rómulo Sosa Ortiz —quien crecería para convertirse en el Príncipe de la Canción— en la colonia Clavería, en el norte de la CDMX. Pero mucho antes de que su interpretación de ‘El triste’ en el segundo Festival de la Canción Latina lo lanzara a la fama en 1970, jugó con sus vecinos en las calles y en el parque de La China, donde hoy se yergue una estatua en su honor. La casa donde creció José José se encuentra en Tebas 32, y aunque ya no le pertenece a la familia ni es posible entrar, los fanáticos de su música pueden tomarlo como un punto de referencia para salir a pasear por el barrio e imaginarse la infancia del ídolo.

La antigua Hacienda de San Antonio Clavería
Mientras José José crecía en las calles de Clavería, la colonia era todavía un barrio relativamente nuevo. La urbanización se dio como parte del proceso de expansión de la CDMX en la década de 1920, sobre los terrenos de la antigua Hacienda de San Antonio Clavería, la cual data de finales del siglo XVII. Aunque se dice que los terrenos fueron un regalo de Hernán Cortés a uno de los conquistadores que pelearon junto a él, el primer propietario del que se tiene registro fue don Juan Antonio Clavería Villarreales, accionista del Real de Minas de Plata de Pachuca.

Sin embargo, los edificios que vemos hoy, aunque también son coloniales, son posteriores, pues datan de finales del siglo XVIII, cuando la propiedad cambió de dueño. De hecho, todavía existe el casco de la hacienda, que hoy es sede del IPADE. El lugar no está abierto al público, pero basta con ver la fachada para darse una idea del esplendor de aquella época.

La colonia Clavería: un lugar para vivir y pasear
Hoy en día, la colonia Clavería sigue manteniendo un encanto residencial. A pesar de que nunca fue un barrio burgués, las construcciones más antiguas tienen influencias francesas, inglesas y neocoloniales. Las calles son amplias y abundan los árboles, así como parques como el parque de La China —donde se encuentra la estatua dedicada al Príncipe de la Canción— y la Glorieta de Palestina, llena de árboles y andadores para caminar. Por otro lado, aunque no se encuentra exactamente dentro de la colonia, el Parque Bicentenario está a solo unas cuadras.

Pero José José no fue el único ícono que creció en Clavería: aquí nació Nicos. A lo largo de más de seis décadas, este restaurante familiar se ha dedicado a rescatar y enaltecer la ‘cocina chilanga’. Lo que inició como un pequeño local de comida casera, hoy es un referente que trabaja de cerca con pequeños productores y recupera las recetas que han construido las tradiciones culinarias en las casas de la CDMX. Todavía hoy, al frente se encuentran el chef Gerardo Vázquez Lugo y su madre, la chef Elena Lugo —quien fundó el restaurante junto a su esposo en 1957—.

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