El legado del porfiriato sembró raíces profundas en la CDMX no solo por sus políticas, sino también por su arquitectura. El Centro Histórico de la capital mexicana está lleno de imponentes edificios porfirianos, algunos de los cuales han cambiado de uso, pero todavía se pueden visitar para maravillarse con el esplendor de su diseño. Estos son solo algunos de ellos, ya transformados en museos, restaurantes, hoteles y salones de eventos a los que puedes entrar para transportarte al pasado.


Palacio Metropolitano
Poca gente lo sabe, pero los mejores bailes del Porfiriato se llevaban a cabo en una mansión sobre la calle de Tacuba, en el Centro Histórico de la CDMX. También conocido como el Palacio de Mármol, el Palacio Metropolitano es un edificio de estilo neoclásico construido en 1870. Ahí vivía la familia Romero Rubio, y se dice que fue ahí mismo donde Porfirio Díaz conoció a su segunda esposa, Carmelita Romero Rubio. Casi un siglo y medio después, esta casona todavía es testigo de grandes fiestas, pues hoy en día es un salón de eventos muy popular para realizar bodas.

Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas
Aunque hoy lo conocemos como el Museo Nacional de Arte —MUNAL—, esta joya del Porfiriato se construyó para ser sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. Las obras iniciaron en 1904 y concluyeron en 1911, bajo la dirección del arquitecto italiano Silvio Contri. Se trata de uno de los máximos ejemplos de arquitectura ecléctica en la CDMX, y es uno de los edificios porfirianos más famosos del Centro Histórico. Mármoles, vitrales, herrería artística y mobiliario hecho a la medida: este sitio era uno de los símbolos del ‘orden y progreso’ del régimen porfirista. Por supuesto, hoy se puede visitar para recorrer sus salas de exposiciones con exhibiciones permanentes y temporales.

Edificio Esmeralda
Otro edificio porfiriano en el Centro Histórico de la CDMX que hoy es un museo es el Edificio Esmeralda. Hoy en día, el Museo del Estanquillo exhibe las prolíficas colecciones del periodista mexicano Carlos Monsiváis. La museografía es maravillosa, pues más que una exposición permanente, hacen distintas exhibiciones dedicadas a reflexionar sobre la historia de México a partir de sus objetos. Sin embargo, lo que pocos saben es que este edificio en la esquina entre el Corredor Peatonal Madero e Isabel La Católica alguna vez fue la tienda de lujo más importante del país, inaugurada por el propio Porfirio Díaz en 1892. También se trata de una obra de estilo ecléctico, cuya fachada recoge elementos neoclásicos y barrocos, con un interior de estilo Art Nouveau.

Casa Boker
Sobre la calle 16 de septiembre en el Centro Histórico de la CDMX, existe una ferretería que abrió sus puertas en 1865 y no ha dejado de operar hasta el día de hoy. Si bien el negocio empezó durante el reinado de Maximiliano, el edificio que vemos hoy fue inaugurado oficialmente por Porfirio Díaz en 1900. Detrás de los planos para el edificio están los arquitectos neoyorquinos De Lemos y Cordes, quienes también diseñaron los almacenes Macy’s originales. Hoy en día todavía existe la ferretería —operada por la cuata generación de la familia Boker—, pero en el edificio también hay dos almacenes y un Sanborns.

Centro Mercantil
Finalmente, el Centro Mercantil —ubicado en pleno Zócalo Capitalino— fue inaugurado por Porfirio Díaz en 1899 y fue el primer gran almacén de la ciudad. Aquí se vendían mercancías traídas desde Europa, con un interiorismo que emulaba la arquitectura parisina con herrería artística, un elevador de cristal y un vitral de estilo Art Nouveau en el techo. No fue sino hasta mediados del siglo XX cuando el Centro Mercantil se mudó a otro inmueble, y este edificio porfiriano se convirtió en hotel. El Gran Hotel de la Ciudad de México es un tesoro digno de ver, y la mejor manera de visitarlo es subiendo a su azotea para comer algo y disfrutar de las vistas hacia la Catedral y el Palacio Nacional.

