Hablar de comida es contar una historia. De quien la come, quien la prepara, quien la comparte, la tierra donde se cultivan sus ingredientes y las culturas que han hecho cada receta parte de su identidad. Las redes sociales a veces se olvidan de que la comida es efímera, y sin embargo, nunca es estática. Lo que sí nos recuerdan es que los límites entre lo profundamente íntimo y lo profundamente comunitario son difusos. Influencers, creadores de contenido, foodies: en los últimos años han surgido nuevos medios, registros y maneras de compartir lo que comemos. Con más de 770,000 seguidores en Instagram, @tacotios se ha convertido en una de esas cuentas que cautivan a la audiencia por la autenticidad de su contenido. Pero aquí no vamos a hablar del perfil, sino de Aniol: el español que comparte su amor por México un bocado y una historia a la vez.


México: el lugar donde encontró su brújula
¿Cómo es que un influencer español se ha convertido en un referente de la creación de contenido gastronómico en México? Amor a la comida, comunidad y narrativa. Aniol Güell nació en Olot, un pueblo en Cataluña, y llegó a México tras un accidente y una serie de pérdidas: primero la muerte de su padre, luego, una ruptura amorosa, y finalmente, la muerte de su abuelita. En medio del duelo, fue su madre quien lo impulsó a salir a buscarse. Casi por casualidad, casi por destino, llegó como estudiante de intercambio a Guadalajara. Su primera comida en México no fue la más representativa: unos tacos de carne asada afuera del aeropuerto de Cancún en la madrugada, después de 30 horas de vuelo y antes de otras tantas rumbo a la capital tapatía.

En Guadalajara conoció a Claudio De Angelis (@buendientegdl), quien lo llevó de la mano para probar los mayores orgullos culinarios de su ciudad. No hizo falta descubrir la alta gastronomía tapatía: bastó con un tour de tacos acompañado por Claudio y otros creadores de contenido para descubrir esa brújula que había estado buscando. Sin embargo, el camino no fue del todo sencillo. Por un lado, había que terminar la carrera, tramitar visas y, por supuesto, contárselo a su madre, quien también estaba atravesando su propio duelo en España. Lo primero lo hizo en México y lo segundo lo consiguió rápido. Cuando volvió a casa con un título universitario y le compartió a su madre que crear contenido gastronómico era su salvavidas, y que deseaba volver a cruzar el Atlántico para hacerlo en nuestro país, ella dio con la frase que él necesitaba escuchar para sacudirse la duda: ‘siempre puedes volver’.

Tacotíos: el paladar de un explorador
Platicando con Aniol, me cuenta que más que un perfil, Tacotíos es una comunidad. Él no se considera crítico, ni guía, ni influencer, sino un contador de historias que ha podido disfrutar y conocer la esencia de México a través de la comida. Y me parece que eso es clave: esa mirada que se posa no solo en el plato, sino en la cocina detrás y en la gente que la prepara. Aniol no pretende descubrir un país, sino explorar destino por destino y escuchar a las personas que sostienen uno de los pilares más fundamentales de nuestra cultura: la gastronomía. Así lo explica él: ‘más allá de la comida, que siempre ha sido el hilo conductor, estoy aquí por las enseñanzas de vida, por las historias que puedo contar, por cómo podemos transformar el mundo y dejarlo un poco mejor’.

Aunque Aniol es español, Tacotíos es profundamente mexicano. La historia de este creador de contenido pone en evidencia que nuestra gastronomía se basa mucho en la conexión —con uno mismo, con otros, con la tierra—. Para él, uno de los aspectos más destacables de la cocina mexicana es su veta ancestral y mística ‘que resalta lo mejor del acto de comer: compartir y convivir’. Así, ha entendido que ‘no es solo comida: son historias, respeto y herencia’. Además, hace una comparación bastante interesante: ‘muchas culturas europeas han querido sofisticar tanto su cocina que han olvidado sus raíces, volviéndola en ocasiones un poco elitista y vacía. México, en cambio, conserva esa magia fundacional intacta’. Pero no es solo memoria, sino también convivencia cotidiana. En México, el restaurante favorito siempre es al que vuelves, donde se saben tu nombre y tu orden, donde el taquero ya es parte de la familia.

El futuro de Tacotíos
Por supuesto, a la historia de Tacotíos todavía le falta mucho por contar. Ahora mismo, Aniol prepara un par de proyectos que lo entusiasman tanto a él como a su audiencia. Por un lado, como preámbulo cultural rumbo al Mundial 2026, La Selección del Taco. La vuelta a México en 80 tacos es una serie documental en colaboración con una productora mexicana y bajo el paraguas de Gloria López Morales, una de las mujeres que llevó la cocina mexicana a la UNESCO en 2010. Eventualmente, la idea es escalar este concepto a una ruta un poco más ambiciosa: La vuelta al mundo en 80 comidas. El criterio que sostiene esta guía es lo que Aniol describe como momento abuelita: esa comida auténtica, nostálgica, preparada con cariño, que te conecta a través de los sentidos. La comida que te recuerda que estás vivo y que tú también tienes una historia.

En términos un poco más personales, Aniol nos cuenta que, para él y de manera casi inexplicable, ese momento abuelita lo vivió con un mole de la cocinera zapoteca Carina Santiago en Día de Muertos: ‘un sabor que reconocí antes de haberlo probado nunca, que sabía a cariño’. Este año, su madre vendrá a México con él para pasar una de las festividades más emblemáticas de nuestro país junto a la familia de Carina en Oaxaca.

Momentos abuelita de Tacotíos: la historia de Aniol a través de la comida
Gaudir: el restaurante en la CDMX a donde va cuando extraña su casa
Si sigues a Tacotíos, seguramente ya sabes que Gaudir es uno de sus restaurantes favoritos en la CDMX, y que si estuviera en Cataluña, también lo sería. Y es que en este lugar en la Anzúres no solo se recrean, sino quese enaltecen los sabores catalanes. Aquí, el chef Cesc Durán apuesta por una cocina de autor mediterránea que retoma y reimagina recetas tradicionales. Aniol recomienda la terrina de foie —un plato icónico de Can Jubany, otro de los favoritos del creador de contenido cuando vuelve a casa y donde se formó el chef Cesc— y el filete con foie, parmentier y salsa de ratafía —una reducción de un licor de hierbas típico de Olot, el pueblo de Aniol—.

Ultramarinos de Fran – productos españoles
Curiosamente, más que un restaurante, la primera parada obligatoria de Aniol al volver a casa son los sabores cotidianos que encuentra en cualquier lugar de carretera. Una caña, una cerveza, croquetas, buen jamón serrano y quesos curados. La siguiente parada es el mercado, específicamente un sitio donde venden productos locales y preparan una fondue con reducción de ratafía. No encontramos un en la CDMX donde se pueda probar este último, pero sí hay varias tiendas de productos españoles con muy buena reputación. Una de ellas es Ultramarinos de Fran, que es la tienda en línea de La barra de Fran, una taberna española contemporánea en Polanco.

Fratelli La Bufala – la boloñesa, el plato que marcó la infancia de Aniol
Mucho antes de que arrancara la historia de Tacotíos, Aniol ya era un apasionado de la comida. El plato que marcó su infancia fueron los macarrones a la boloñesa de su mamá. ‘Lo hace con tanto amor que te das cuenta de que el verdadero sazón no viene en los libros de recetas’, comenta. Se trata de un plato más italiano que catalán, y aunque seguramente el recuerdo tiene un arraigo casero poderoso, en la CDMX hay un restaurante italiano que guarda esos sabores familiares en un espacio refinado. Estoy hablando de Fratelli La Bufala en Polanco. En su menú encontrarás el ragú alla bolognese, que es un auténtico apapacho.

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