Destinos como Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo en la costa de Guerrero son grandes imanes turísticos que la gente conoce por sus playas, su buen ambiente y sus opciones de hospedaje. Pero también hay destinos más pequeños donde el ritmo se detiene y el tiempo lo marca la marea. A solo 45 minutos del aeropuerto de Zihuatanejo, playa Troncones es un pueblito mucho más pequeño pero con mucho espíritu bohemio. Sus hoteles boutique obedecen a esta búsqueda de autenticidad y confort. Con solo seis habitaciones, Hotel Pomelo es un refugio de tranquilidad e intimidad justo a la orilla del mar. Aunque es pequeño, tiene todo: un restaurante con alma mediterránea, piscina infinita, clases de surf, masajes relajantes, terapias holísticas y paseos a caballo por la playa.


Hotel Pomelo: la extensión de una casa
Detrás de Hotel Pomelo están Ángela y Fran, una pareja española que llegó a México hace dos décadas y poco a poco fueron transformando sus vidas para hacer de nuestro país un hogar. Después de abrir el famoso restaurante La Barra de Fran en CDMX, decidieron tomar un nuevo que los acercara más a la vida que soñaban. Fue así como surgió Hotel Pomelo, un hotel boutique en playa Troncones pensado como una extensión de su propio hogar. Aquí, la elegancia mediterránea se fusiona con la exuberante naturaleza del Pacífico mexicano.

Este hotel boutique en playa Troncones cuenta con solo seis habitaciones. Todas con vista al mar, cafetera, tetera, aire acondicionado, terraza privada, ducha interior y exterior y cama king size. Además, el diseño conjuga una estética mediterránea con artesanías de Michoacán —pues en realidad, Troncones está muy cerca de la frontera con este estado—. Lo mejor es que el desayuno a la carta está incluido en la estancia.


Surf en la mañana y paseos a caballo en la tarde
A pesar de que este hotel boutique es pequeño, sabe cómo sacarle provecho al destino. Playa Troncones se encuentra sobre mar abierto, lo cual se traduce en olas que llaman la atención de los amantes del surf. Y no importa si nunca antes lo has hecho, pues es posible agendar clases en La Saladita, una playa a 20 minutos de Hotel Pomelo. Para quienes viajan con una intención reparadora, hay varias actividades enfocadas en el bienestar. Por ejemplo, ofrecen masajes relajantes directo en la habitación o en el jardín. También hay clases de yoga frente al mar y terapias holísticas con sesiones de sound bath y ceremonias de cacao.

El Chiringuito de Fran
De los creadores de La Barra de Fran en la CDMX, llega El Chiringuito de Fran en Hotel Pomelo. Bajo el lema ‘comer, picar, beber’, este lugar nos presenta una cocina de playa con espíritu mediterráneo. Vale la pena mencionar que, más allá de ser simplemente el restaurante del hotel, este lugar es el corazón del proyecto. Aquí, el chef Fran aprovecha los ingredientes del Pacífico mexicano y los reinterpreta a través de la cocina española. También cuentan con su propio huerto ecológico, ofreciendo una cocina inspirada en el producto donde la leña resalta los sabores y texturas del producto local. No te pierdas los arroces, la combinación perfecta entre frescura y apapacho.

Hay tres formas de disfrutar el menú de El Chiringuito de Fran. La primera, por supuesto, es directo en el restaurante con mesas bajo las palmeras, zona lounge, coctelería y barra fría. Otra opción es en la pérgola de la piscina, con aperitivos frescos y un ambiente más relajado. Finalmente, si lo prefieres, también hay servicio a la habitación para una cena más íntima.

Cómo llegar a Hotel Pomelo en playa Troncones
Hay dos maneras de llegar a playa Troncones desde CDMX. La primera es por tierra, en un trayecto de aproximadamente ocho horas que atraviesa el Estado de México y Michoacán hasta llegar a Guerrero. La otra ruta es por aire, y es bastante más rápida. Primero, tendrás que tomar un vuelo de una hora hasta el aeropuerto de Zihuatanejo, y después tomar un taxi o un autobús para recorrer los últimos 40 minutos del camino. Hotel Pomelo se encuentra justo sobre la playa, hacia el sur del pueblo.

