En redes sociales, el lujo se representa como excesos y caprichos disponibles para el mejor postor. Sin embargo, también puede tener otra cara mucho más noble y discreta, que no se enfoca en cómo se ve desde afuera, sino de lo que se puede observar desde adentro. Hay destinos que ofrecen lo segundo: sintonía con el entorno, conexión profunda y el reconocimiento de que las experiencias más significativas son las que nos abren los ojos y la mente al mundo que nos rodea. Fregate es una isla privada en Seychelles con solo 17 villas y residencias. Cuenta con siete playas y un enorme equipo enfocado en brindar servicios de hospitalidad, pero también en conservar este ecosistema en el Océano Índico. Así, los días se pasan entre actividades para conectar de manera auténtica con la naturaleza a través de los sentidos y el conocimiento.


17 villas entre paisajes imponentes
Más allá de maximizar la capacidad de la isla, Fregate ha buscado mantener el enfoque en brindar una experiencia personalizada que se alinee con los valores de conservación del destino. Así pues, el lugar cuenta con solo 17 villas y residencias, y el número de colaboradores casi triplica el número de huéspedes. Y es que la intención de recibir visitantes no solo es financiar las labores de investigación, protección y regeneración que se llevan a cabo en la isla, sino también acercar a la gente al proyecto y hacerlas parte de este gran compromiso.


La arquitectura en Fregate se inspira en el paisaje local: vegetación tropical, fauna endémica, impresionantes formaciones de granito, playas vírgenes y ecosistemas marinos protegidos. Cada una de las villas y residencias tiene de cinco a diez habitaciones, así como cocina y distintos espacios de convivencia. Además, los espacios son flexibles y pueden personalizarse según las necesidades de cada grupo, desde ofrecer dormitorios adicionales, hasta acondicionar un gimnasio en casa.

Siete playas y un compromiso con la biodiversidad
Alrededor de la isla, Fregate cuenta con siete playas con características únicas. Algunas son un espectáculo al amanecer, mientras que otras reciben la puesta del sol con postales privilegiadas. Debido al número reducido de huéspedes que llegan al destino, cada rincón se disfruta desde la calma, la privacidad y la intimidad para poder conectar con el entorno.

Todas las playas son distintas, pero todas son un paraíso biodiverso hogar de especies endémicas cuyas poblaciones se han multiplicado exponencialmente a lo largo de las más de cinco décadas que Fregate ha asumido un compromiso con la conservación de la flora y fauna de la isla. Por ejemplo, hoy hay más de tres mil tortugas gigantes de Aldabra merodeando libremente por la isla, muchas más de las 150 que habitaban ahí originalmente. El Seychelles Magpie Robin es otro ejemplo de una especie que salvaron de la extinción, entre otras 40 especies de aves que han regresado a la isla a anidar a lo largo de los años.

Snorkel nocturno y safaris de conservación
Además del hospedaje de lujo, el verdadero tesoro de Fregate es su itinerario de actividades. Y es que tanto en tierra como en mar, hay un abanico de opciones que no solo permiten disfrutar de la naturaleza, sino que se preocupan por entenderla. Ofrecen desde snorkel nocturno guiado junto a biólogos marinos, excursiones privadas de buceo o expediciones para observar el desove de los corales, hasta caminatas guiadas, avistamiento de aves y safaris de conservación.

Los huéspedes también pueden involucrarse más profundamente en las iniciativas de conservación. Hay actividades como plantar un árbol, adoptar un coral u otras actividades de campo junto al equipo de conservación de Fregate. El objetivo es generar un vínculo duradero con el entorno que no se limite al asombro, sino que haya una comprensión que influya en las decisiones cotidianas de los visitantes una vez que vuelvan a casa.

