No es una casa de fin de semana, es el museo más bonito y entrañable de todo Cuernavaca (todos los que van regresan)

‘La ciudad de la eterna primavera’ es un destino popular entre los habitantes de la ciudad para escapar el fin de semana y disfrutar de su clima cálido y sus casas con alberca. No obstante, esta ciudad tiene mucho que ofrecer para aquellos que deseen recorrer sus calles y empaparse de la cultura y la historia del lugar. Ubicada detrás de la catedral, el Museo Robert Brady es uno de los secretos mejor guardados y a la vez más destacables de la oferta cultural de Cuernavaca (podrá no ser una casa de verano, pero sí querrás visitarla en tus próximas vacaciones).

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Foto: Photo Spirit : Shutterstock.com

Ubicado en la Casa de la Torre, el Museo Robert Brady comienza a contar su historia desde la arquitectura. Esta construcción data del siglo XVI, y en un principio funcionó como convento franciscano. Sin embargo, a inicios del siglo XIX, el segundo obispo de Cuernavaca ordenó una remodelación para convertirlo en un observatorio astronómico. El nombre del lugar deriva precisamente de esta época, cuando se le añadió un esbelta torre elevada sobre el acceso principal para observar el cielo. Con la llegada de la Revolución Mexicana y, posteriormente, de la Guerra Cristera, el edificio pasó a manos de distintos particulares hasta que el artista plástico y coleccionista estadounidense Robert Brady la adquirió en 1961.

Robert Brady
Robert Brady, c. 1960. Foto: @museorobertbrady

En este lugar se convirtió en la última residencia del artista, y después de su muerte, se acondicionó para alojar un museo que compartiera con todo el público su nutrida colección. Nos limitamos a llamarla así, ‘colección’, porque su naturaleza ecléctica se resiste a ajustarse a cualquier otra etiqueta. Para Brady, el acto creativo estaba estrechamente relacionado con la contemplación y la libre asociación de ideas. Esta colección miscelánea incluye obras gráficas, cuadros, piezas de arte popular de diferentes culturas de todo el mundo, figuras mesoamericanas y africanas, textiles y muebles, así como obras del mismo Brady.

Colección de Robert Brady
Colección de Robert Brady. Foto: Photo Spirit : Shutterstock.com

La disposición de cada objeto podría parecer fortuita, pero obedece una lógica interior del artista que nos revela su carácter y sus rutas mentales. Aquí todo se mezcla y se fusiona en la máxima libertad para generar novedad e inspiración. Dos piezas que en teoría no tendrían nada que ver, al colocarse una junto a otra, crean un diálogo que nos invita a unirnos en la reflexión. Así, el recorrido no pretende tener un objetivo histórico per se, sino iluminar a los visitantes e invitarlos a emprender ese mismo viaje curioso que definía el proceso creativo de Brady.

Museo Robert Brady
Museo Robert Brady. Foto: Photo Spirit : Shutterstock.com

Heredero de una importante compañía de transportes, Robert Brady tuvo acceso a viajes y una educación meticulosa que le dieron acceso a distintas culturas alrededor del mundo, así como a codearse con figuras de la talla de Peggy Guggenheim, Josephine Baker y Paula Laurence. Por otro lado, desde jóven decidió alejarse un poco de la esfera aristocrática y empresarial para conectar realmente con los sitios y las personas con las que convivía.

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Foto: @museorobertbrady

Por otro lado, vale la pena prestar atención no solo a la colección expuesta en el Museo Robert Brady, sino también a las decisiones arquitectónicas que se tomaron para su última remodelación. El protagonismo del color y de la luz son claros guiños a la obra de arquitectos mexicanos como Luis Barragán. Por ejemplo, los baños de la casa, que le deben toda su identidad al color de los mosaicos, o las ventanas principales de las casas que integran el círculo cromático a su diseño.

¡Viajen, disfruten y compartan!

DIRECCIÓN: Netzahualcóyotl 4, Colonia Centro, Cuernavaca
SITIO WEB: museorobertbrady.com