Scotch Egg Club: Whisky, gallinas y huevos

“Aléjate de las tentaciones, pero hazlo lentamente para que estas te puedan alcanzar”, fue lo que aprendimos de John Dewar’s, quien dejó como herencia la bebida que lleva su nombre. Lo más increíble de esto, fue en donde y cómo lo aprendimos, ya que en Food and Pleasure, tuvimos el honor de asistir al Scotch Egg Club, en donde el whisky, las gallinas y los huevos crearon una noche maravillosa (sí, así como lo lees).

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Foto: Scotch Egg Club

Sabíamos que no sería una velada normal, pero nunca nos esperamos todas las sorpresas que esta traería. Al principio llegamos a una casa en la Roma Norte, en donde entramos sin que nadie nos advirtiera sobre lo que estábamos apunto de vivir tras subir las escaleras del lugar.

Foto: Food and Pleasure

¿Un cóctel de bienvenida? ¡Claro! ¿Por qué no? Escogimos un “Penicillin”, el cual tenía Dewar´s 12 años, jarabe de agave, jugo de limón, extracto de jengibre, ahumado de mezcal y una banderilla de ate que decoraba nuestro “drink” fresco y sí en efecto ahumado. Perfecto para comenzar con la velada.

Foto: Food and Pleasure

Pasaron unos minutos y nos llamaron a la barra, aquí aprendimos que la alquimia y la coctelería pueden llevarse muy bien, que es posible mezclar tus pasiones y hacerlas realidad, tal como lo hizo John Dewar’s, quien después de tantos años nos sigue dejando con la boca abierta, y demostrando que las gallinas y el licor se pueden combinar de modo espectacular.

Foto: Scotch Egg Club

Para el siguiente acto, fuimos llevados a otro sitio de la casa, donde nos sentamos para saborear de la cena que fue preparada especialmente para la ocasión. De pronto, nos volvimos escoceses. Como primer plato, el Chef Michael Álvarez de Jacinto y Paz, nos presentó su “huevo de jacinto”, el cual estaba posado sobre una cama de cebolla caramelizada. El huevo estaba envuelto en carne molida, empanizado con pan de la casa, acompañado con una mayonesa de siracha. Al partirlo, su interior era tierno y todo se mezclaba de forma que maridaba increíble con el whisky.

Foto: Food and Pleasure

¿Con qué drink lo acompañamos? Un Dramble, dulce y fresco fue el indicado para este momento, con Dewar’s 12 años, jarabe de agave, jugo de limón eureka, licor Chambord y banderilla de frutos rojos.

Foto: Food and Pleasure

Pero eso no era todo, Raúl Valencia, Chef de Pehüa, nos presentó ahora su plato llamado “El comienzo”, una cama de mole coloradito con tortillas de poro frito, huevo orgánico, empanizado de pan de pulque con bechamel de plátano y frijol. Además, de delicioso este platillo tenía un secreto y es que nos juraron que después de comerlo amaneceríamos al siguiente día sin resaca. No sabemos que clase de magia negra fue esta, pero dicho y hecho, al despertar estábamos frescos como lechuga.

Foto: Food and Pleasure

Seguimos degustando bebidas y brindando con unos buenos “slàinte mhath”, así fue como llegó la última sorpresa de la noche, en donde conocimos el verdadero significado del Scotch Egg Club. Un hombre con cabeza de gallina se presentó ante nosotros para llevarnos al sótano, donde nos esperaba la mejor parte.

Foto: Scotch Egg Club

Al bajar, fuimos parte de la verdadera fiesta de John Dewar’s, en donde una barra sirviendo la bebida de la noche en diferentes “cocktails”, un DJ que no paró de tocar, y por supuesto, gallinas, nos hicieron disfrutar en un cuarto lleno de retos al estilo de una feria antigua. Fueron momentos en los que tuvimos que poner a prueba nuestras habilidades y estrategia para poder salir victoriosos de la fiesta.

Foto: Scotch Egg Club

Aquí fue donde toda la leyenda de Dewar’s se hizo presente, y nos dimos cuenta que esta no es solo una bebida, no es solo un whisky, no es solo un cuarto lleno de juegos, es una filosofía de cómo ver y vivir tu día a día, en donde no existen límites.

¡Disfruten y compartan!

Foto: Scotch Egg Club

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