Cuando nos preguntan por un restaurante de cocina mexicana en la CDMX, la verdad es que no siempre es fácil recomendar uno entre tantas opciones. Pero Altanera es un lugar que sí recomendaría sin pensarlo demasiado: la comida es muy rica y bien servida, el espacio es espectacular y tiene una gran vista panorámica de la ciudad, así que todo en conjunto hace que sea muy agradable estar ahí. Hace poco volvimos a visitarlo por su tercer aniversario en la colonia Roma y descubrimos que mantienen la calidad desde la primera vez que lo conocimos. Nos da gusto que lugares así sigan abiertos y, si todavía no lo conoces, deberías darle una oportunidad.


El rooftop en la Roma con vistas panorámicas de la CDMX
Desde hace tres años, Altanera ocupa los pisos 8 y 9 de un edificio en la calle Colima 161, en el corazón de la Roma Norte. Desde que llegas, te maravilla su decoración sofisticada, con acabados de barro, madera, tonos cálidos y mucha vegetación. El restaurante está distribuido en dos niveles: uno tiene un área tipo salón semicubierta y el de arriba cuenta con arquitectura abierta y un techo retráctil, así que puedes sentir el aire directamente y disfrutar desde tu silla las vistas panorámicas de la CDMX. Si llueve, no hay ningún problema: cierran el techo y puedes seguir disfrutando de la vista sin moverte de tu lugar.


Cocina mexicana de mar y tierra en Altanera
La propuesta gastronómica está dirigida por el chef Gerardo Vázquez Lugo, quien recupera sabores y recetas de la cocina mexicana desde una mirada personal y contemporánea, con platillos generosos y sin artificios innecesarios. Todo gira alrededor de un concepto de mar y tierra, donde el fuego, las brasas y los mariscos frescos son los protagonistas. Y aunque acaba de celebrar sus tres años, en Altanera ya están pensando en muchos más: seguir cocinando con identidad, recibir con cercanía y mantener ese espíritu que ha hecho del restaurante un lugar al que se llega por la comida, pero al que muchas veces se vuelve por lo bien que se siente estar ahí.


Los platillos que vale la pena probar en Altanera
Al llegar a tu mesa te reciben con tostadas y tres salsas de menor a mayor picor para que vayas calando el sabor de la cocina. En el menú encontrarás varios clásicos mexicanos, nosotras empezamos con el aguachile verde de camarón, con el que armamos unas tostaditas deliciosas. También pedimos los betabeles asados y otra entrada que vale mucho la pena pedir es el guacamole con pico de gallo y chicharrón norteño, que llega con tortillas calientes hechas a mano para que te armes unos taquitos. Para los platos fuertes, elegimos la brocheta de mar y tierra, que tiene filete, camarón y tocino, asados en mantequilla con pimientos y cebolla sobre una cama de puré de papa. Es un platillo perfecto para compartir y bastante llenador. También probamos el chile en nogada tradicional, que estaba de temporada y resultó una muy buena elección.


Postres, cócteles y una vista que invita a quedarse
Para cerrar, uno de los postres más famosos de Altanera es el pastel de horchata, un bizcocho de vainilla remojado en horchata, con crema montada y obleas fiesteras, aunque esta vez nosotras optamos por la pavlova de frutos rojos con merengue artesanal, crema batida y salsa de frutos rojos, que también estaba deliciosa. Como buen restaurante mexicano, los platillos se acompañan con cócteles de autor inspirados en destilados mexicanos. Nosotras probamos el Kukulkan, con pulpa de mango, leche de coco, jugo de limón y jarabe natural, ideal si te gustan los sabores cremosos, y el Aztlán, con pulpa de maracuyá, jugo de naranja y jarabe natural, mucho más acidito. Cuando cae la noche, el ambiente cambia y Altanera se vuelve un buen lugar para quedarse a echar un trago, escuchar música y disfrutar las vistas de la ciudad iluminada.
Dirección: Colima 161, Pisos 8 y 9, Roma Norte, Cuauhtémoc



