El otro día caminaba por la avenida Oaxaca, en la colonia Roma Norte, cuando noté que en la fachada de una antigua casona porfiriana, marcada con el número 89, había un letrero muy coqueto que decía restaurante Urso. Decidí entrar para descubrir la nueva propuesta de este lugar y, ¡oh, sorpresa!, pasé de estar en medio de la ciudad a sentirme en la playa en cuestión de segundos. Enormes palmeras, piso de granito, mesas al aire libre y una atmósfera cálida, desenfadada y un tanto bohemia me hicieron pensar en Tulum. No sabía exactamente qué me esperaba, pero tenía mucha curiosidad —y bastante apetito— por descubrirlo.


Urso, el nuevo restaurante de comida mediterránea en la Roma Norte
Ya con una mesa asignada y la carta en mano, eché un vistazo a la propuesta de Urso. El restaurante, que abrió hace apenas tres meses, apuesta por una cocina mediterránea con especial atención a los pescados y mariscos frescos, además de carnes a las brasas. Al frente de esta propuesta está el chef Jorge de Alba, originario de Alicante, una ciudad costera del sur de España, a orillas del mar Mediterráneo. De Alba propone una cocina mediterránea de autor que incorpora ingredientes mexicanos, un toque que se agradece y que aporta personalidad a sus platillos.

Un viaje por los sabores del Mediterráneo, sin salir de la CDMX
Para abrir apetito, ordené dos entradas: unas croquetas de jamón serrano y un kampachi curado en leche de tigre con cítricos, que acompañé con un St. Germain. Sin duda, este último fue uno de los platillos que más llamó mi atención y, me atrevo a decir, también es uno de los más deliciosos. Después llegaron unos mejillones a la marinera en salsa de jitomate con jamón serrano, que estaban para chuparse los dedos, acompañados de pan de masa madre con mantequilla. Posteriormente llegó el plato estrella: un kampachi a las brasas servido sobre un mole de algas que jamás había probado y es una explosión de sabores.

El kampachi también se acompaña con salsa bilbaína, un refrito tradicional de la cocina vasca elaborado con aceite de oliva, ajo y guindilla, ideal para realzar el sabor de los pescados. El plato se complementa con una ensalada de quelites y tomate cherry, además de un guacamole español reinterpretado con un toque mediterráneo, aceite de oliva y cebolla morada. Finalmente llegó el postre: un flan de elote con una ligera capa de pulpa de maracuyá y cajeta quemada, servido sobre una tierra de semillas de girasol.


Terraza, cócteles y música en vivo: el plan de los viernes en Urso
El restaurante Urso también tiene una terraza coqueta, con una barra de cócteles y balcones con vista a la calle. A un costado se encuentra el Salón Marroquí, un espacio más íntimo y pequeño que suele recibir a grupos de amigos y familias. En esta misma área está la mesa de mezclas, desde donde un DJ se encarga de ambientar el espacio todos los viernes a partir de las 19:00 horas. ¡Ahh! También hay una red colgante por donde caminé sigilosamente. A mí, Urso me encantó y, si aún no lo has visitado, dale una oportunidad, quizá encuentres aquí tu nuevo spot favorito.
