No todos los restaurantes pueden presumir de tener una cocina excepcional y un escenario digno de postal, pero Ruinas de Chimulco sí. Este rincón de Jalisco ocupa las instalaciones de una antigua hacienda tequilera, donde las ruinas, las mesas coloridas y los manantiales crean un ambiente único. La experiencia de comer aquí te transporta a otra época, mientras que su propuesta gastronómica complementa el encanto del lugar. Aquí te contamos qué encontrarás en este sitio.


El restaurante de Jalisco donde comerás entre ruinas y manantiales
Ruinas de Chimulco es un restaurante mexicano ubicado en la región Valles de Jalisco, en el municipio de Amatitán, a tan solo una hora de Guadalajara. Se encuentra en la calle Aurelio López 37, donde antiguamente funcionó una hacienda tequilera. Hoy, este lugar destaca por ofrecer una experiencia única entre muros de piedra, amplios jardines, antiguas ruinas y manantiales naturales que crean un ambiente difícil de olvidar.


Disfruta de un desayuno junto a un manantial de aguas turquesa
El principal atractivo de Ruinas de Chimulco es su ubicación, pero la cocina también merece una visita. El restaurante ofrece una selección de platillos representativos de la gastronomía mexicana, por lo que puedes ir a desayunar, comer o cenar y disfrutar de una carta sencilla que deja un buen sabor de boca. Si visitas el lugar por la mañana, una excelente opción son los chilaquiles rojos. Acompáñalos con una taza de café para comenzar el día con energía. Además, el menú incluye especialidades como tacos al pastor, enchiladas, pozole, mole poblano, cochinita pibil, tamales. También hay cenas románticas bajo la luz de las velas.


Después de comer, explora las grutas de 50 metros de profundidad
Cuando termines de almorzar, no te vayas de inmediato. En Ruinas de Chimulco la experiencia va mucho más allá de la comida. El restaurante ocupa un espacio que antiguamente funcionó como balneario, por lo que entre sus instalaciones encontrarás antiguas construcciones de piedra, jardines y piscinas de agua turquesa que hoy solo pueden admirarse y fotografiarse. Sin embargo, el mayor atractivo del lugar son sus grutas, un recorrido subterráneo que alcanza los 50 metros de profundidad y que añade un toque de misterio a la visita.

