La CDMX siempre tiene prisa, pero existen algunos lugares que parecen inmunes a la urgencia Escondida detrás de la barra de SAN Polanco, descubrimos una sala de tatami tradicional inspirada en las casas de té japonesas. Este espacio invita a bajar el ritmo, quitarse los zapatos y sentarse en el piso a tomar una taza de matcha. El espacio es íntimo y acogedor, ideal para una reunión en petit comité, o bien, para disfrutar de tu propia compañía.


El ritual del té en SAN Polanco
SAN nació con la intención de compartir no solo una bebida, sino una forma de ritualizar la hora del té. La idea surgió precisamente en Japón, en un viaje donde los dueños —Gianna y Adrian— descubrieron una forma distinta de entender el matcha. Y es que no se trataba solo de una taza, sino de una pausa que invita a habitar el presente. Aunque hoy en día cuentan con cuatro sucursales en la CDMX, es importante destacar que cada una tiene su propia esencia. SAN Polanco es la única ubicación donde la sala de tatami está abierta al público —en su local en la Condesa también existen, pero se utilizan para realizar experiencias—.


Matcha para todos
A pesar de ser pequeñas, las barras de SAN tienen algo para todos los gustos. Su carta incluye bebidas creativas para quienes apenas están iniciándose en el mundo del matcha, así como preparaciones más puras enfocadas en destacar las distintas notas de las hojas provenientes de diferentes regiones de Japón. Debo decir que mi orden no siempre es la misma, pues varía dependiendo del plan, el clima y mi humor. Para una salida relajada para ponerme al corriente con amigas, el Matchai —chai y matcha— no tiene pierde. Si el día es más cálido y quiero algo refrescante, el yuzu matcha tonic tiene un toque cítrico que va muy bien con el verano. Por otro lado, el Matcha Creme Brulée es un postre y un apapacho en un vaso: cremoso, caramelizado y reconfortante.

Para quienes buscan una experiencia más tradicional, hay blends de distintas regiones de Japón que pueden pedirse en diferentes preparaciones: sei matcha —con agua—, matcha latte —con leche— o koicha latte —mayor carga de matcha y leche—. Vale la pena destacar que SAN presta mucha atención a la calidad de su té, y en la carta encontrarás una guía que describe el perfil sensorial de cada blend.

SAN Polanco más allá del matcha
Aunque no cabe duda de que el matcha es la estrella de SAN, también hay otras bebidas e incluso alimentos que vale la pena probar. SAN Polanco no tiene cocina, pero sí ofrecen pan artesanal y helados en colaboración con Joe Gelato. Hay dos versiones: gelato de matcha —con ese sabor herbal intenso que amamos, pues se elabora con el mismo matcha que utilizan en la barra— y gelato de matcha con chocolate blanco y frambuesa —bañado en una salsa de frambuesa preparada al momento con fruta natural—. Por supuesto, aquí el affogato se prepara con matcha.


En la carta de SAN también encontrarás una pequeña selección de bebidas con hojicha, que es la hoja tostada del té verde. Su sabor es menos intenso que el del matcha, con notas más similares a las del chocolate. Yo probé el Hojicha Latte, que se prepara de manera muy similar al matcha y al final es igual de cremoso, pero es ideal para quienes buscan algo distinto y un perfil más sutil.

