Cholula es la ciudad poblana famosa por la leyenda de tener alrededor de 365 iglesias, una para cada día del año. Una de las más espectaculares es, sin duda, el Templo de San Francisco Acatepec, una joya arquitectónica del barroco mexicano cubierta casi por completo de talavera poblana hecha a mano. Fue construido por artesanos indígenas que reinterpretaron el arte católico europeo a través de su propia identidad, costumbres y tradiciones.

Una de las pocas iglesias en México cubiertas con talavera poblana
El Templo de San Francisco Acatepec, ubicado a 20 minutos de la Gran Pirámide de Cholula, en Puebla, es una de las iglesias más sorprendentes de México. Se constuyó en el siglo XVII por artesanos indígenas que decoraron su fachada con talavera poblana hecha a mano. Su arquitectura es una de las máximas expresiones del barroco mexicano, también conocido como barroco indígena. Además, su fachada está cubierta por miles de mosaicos en tonos verdes y azules, llenos de simbolismos ocultos.

Los símbolos ocultos del Templo de San Francisco Acatepec
La fachada del Templo de San Francisco Acatepec tiene símbolos ocultos con significados religiosos y culturales. Los colores de la talavera se han interpretado de distintas formas: los mosaicos en tonos azules y blancos se asocian a lo celestial y a la Virgen María, mientras que las piezas verdes y amarillas se relacionan con San José. En la fachada también aparecen ángeles con rasgos indígenas, una reinterpretación que los artesanos hicieron del arte europeo desde su propia identidad.

También hay flores, frutas y mazorcas, ya queel maíz simbolizaba la vida y la abundancia en la tradición prehispánica. En el interior destaca el abundante uso del oro, que representa el cielo y la gloria divina. También pueden encontrarse pequeños querubines y rostros humanos escondidos entre la ornamentación, una expresión del sincretismo indígena. Por otro lado, las columnas salomónicas retorcidas simbolizan el movimiento espiritual.

La fachada cambia de luz durante el día
Se cree que la fachada de esta iglesia en San Andrés Cholula cambia con la luz del día. Según la tradición local, al amanecer y al atardecer la talavera refleja distintos tonos, generando un efecto visual único. En el pasado, los antiguos habitantes interpretaban este fenómeno como una señal divina. Hoy en día, es una de las iglesias más destacadas de Puebla, al igual que la iglesia de Santa María Tonantzintla, que también sobresale por su espectacular fachada barroca.

