Mazatlán es mucho más que su malecón, sus playas y su encantador centro histórico. Este destino también esconde experiencias que combinan adrenalina, naturaleza y vistas espectaculares.Entre ellas destacan la Cueva del Diablo, el famoso Faro de Mazatlán y el impresionante puente de cristal, estos dos últimos ubicados en el Cerro del Crestón, uno de los puntos más altos del puerto. Eso sí, llegar no es tan sencillo: pues tendrás que subir 336 escalones que pondrán a prueba tu resistencia. Pero cada paso vale la pena cuando comienzas a ver cómo la bahía se abre ante tus ojos.


El puente de cristal de Mazatlán: una experiencia entre el cielo y el mar
En la cima del Faro de Mazatlán se encuentra este mirador que se ha convertido en uno de los spots más instagrameables del destino. Suspendido sobre un acantilado, el puente de cristal te permite sentir que caminas literalmente sobre el vacío, con el océano Pacífico extendiéndose bajo tus pies. Muy cerca también puedes encontrar Observatorio 1873, un espacio turístico con funicular, museo y sky bar, ideal para complementar la experiencia con vistas panorámicas de la ciudad.


¿Cuánto mide y qué hace tan especial este mirador?
Este puente suspendido se eleva a más de 150 metros sobre el nivel del mar y mide aproximadamente 20 metros de largo. Está construido con una estructura de acero que soporta el peso de varios visitantes al mismo tiempo, hasta 15 personas, mientras que su piso de cristal —con un tono azulado— crea un contraste espectacular con el mar y el cielo. Desde aquí podrás disfrutar de una vista privilegiada de toda la bahía, incluyendo la Marina Mazatlán, donde hay yates, cruceros y embarcaciones. Pero el verdadero espectáculo ocurre al atardecer, cuando el cielo se pinta de tonos dorados y naranjas, convirtiendo el momento en una experiencia inolvidable.


El reto: subir 336 escalones para llegar a la cima
Llegar al mirador es parte esencial de la aventura. Para hacerlo, tendrás que subir 336 escalones señalizados, con algunas zonas para descansar durante el trayecto. El ascenso toma entre 20 y 40 minutos, dependiendo de tu ritmo, pero está acompañado de vistas cada vez más impresionantes. Una vez arriba, deberás hacer una breve fila antes de acceder al puente. El ingreso es controlado y el tiempo en el mirador es corto, generalmente lo suficiente para tomar fotos o vídeos. Para proteger el cristal, el personal te proporcionará cubiertas para los pies o te pedirá quitarte los zapatos. La entrada tiene un costo de $30.00 MXN, recuerda llevar ropa y calzado cómodo, una gorra para cubrirte del sol y agua para hidratarte. Vale la pena que visites este lugar en Mazatlán, sobre todo si quieres una dosis de adrenalina durante tu viaje.

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