Si eres una persona curiosa, seguro alguna vez has sentido ganas de entrar a una casa ajena. Especialmente cuando se trata de una mansión gigantesca y todavía más si tiene una fachada extravagante. Si eres de esos, en la CDMX existe una casa que fácilmente podría llamar toda tu atención. Se trata de Casa Holtz, una espectacular residencia ubicada en Lomas de Chapultepec con un impresionante estilo Art Nouveau, considerada una de las joyas arquitectónicas más fascinantes y extravagantes pero también menos conocidas de la ciudad. Quizá porque está medio escondida entre árboles y enormes arbustos, pero si caminas a la calle de Monte Ararat 705 la verás. Además, la propiedad es tan grande que expertos del Museo de Orsay, —de París—, la catalogaron como la vivienda de estilo Art Nouveau más grande del mundo. Pero, ¿qué hace una casa de este estilo en la CDMX? Sigue leyendo para descubrirlo.


La curiosa historia de la Casa Holtz
La Casa Holtz, también conocida como Casa Holtz-Mendívil, pertenece al ingeniero civil mexicano Ignacio Holtz y a su esposa, Beatriz Mendívil. Y curiosamente, todo comenzó con un jarrón Art Nouveau que compraron en el mercado de La Lagunilla a finales de los años 60. Les fascinó tanto ese estilo —una corriente artística que tuvo su auge en Europa entre finales del siglo XIX y principios del XX— que poco a poco comenzaron a coleccionar más piezas y objetos relacionados con él. Para la década de los 80 ya tenían una colección enorme y, en lugar de llevarla a un museo tradicional, decidieron construir una residencia diseñada completamente bajo los principios del Art Nouveau para darle hogar a todas sus obras. Así nació la idea de la Casa Holtz. La construcción comenzó en 1989 y tomó varios años debido al enorme nivel de detalle, obsesión y trabajo artesanal que requería el proyecto, hasta finalmente concluirse en 1994.

Así construyeron la casa Art Nouveau más grande del mundo
El Art Nouveau se caracteriza por sus líneas orgánicas, curvas y asimétricas inspiradas en la naturaleza —flores, tallos y lianas—, formas conocidas como la ‘línea de latigazo’. El problema es que lograr todos esos detalles arquitectónicos en aquella época no era nada sencillo. Se dice que el ingeniero Holtz realizó personalmente más de 3 mil planos y dibujos técnicos para hacer realidad la casa. Y como en México prácticamente no existían talleres especializados en este estilo, contrató a decenas de carpinteros, herreros y artesanos locales, además de instalar un taller dentro del sótano de la propia obra para supervisar minuciosamente cada detalle. El resultado es esta impresionante propiedad de 2,300 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles. Una mansión tan grande y ambiciosa que como ya te contábamos, expertos del Museo de Orsay la catalogaron como la vivienda unifamiliar de estilo Art Nouveau más grande del mundo.


El increíble interior de esta casa surrealista en la CDMX
Y si el exterior de Casa Holtz ya resulta fascinante, el interior es todavía más impresionante. La mansión alberga gran parte de la colección que Ignacio Holtz y Beatriz Mendívil reunieron durante sus viajes por el extranjero, aunque muchas otras piezas fueron diseñadas especialmente para el espacio. Entre ellas hay muebles firmados por el francés Louis Majorelle y el diseñador italiano Augusto Tagliabue, además de una impresionante colección de lámparas originales de Louis Comfort Tiffany, jarrones Blue Favrile Art Glass y vitrales creados para filtrar la luz de forma suave y natural. También resguarda lienzos del pintor francés Jean Béraud, vajillas, piezas de peltre plateado de Albert Mayer y de la histórica firma alemana WMF, además de relojes exóticos y esculturas de bronce y terracota con figuras femeninas estilizadas. Básicamente, una casa que fácilmente podría funcionar como escenario de una película o una serie de época.


¿Se puede entrar a la Casa Holtz?
Seguro ya te estás preguntando si se puede entrar pero lamentablemente la respuesta es no. Es importante aclarar que Casa Holtz sigue siendo una residencia familiar completamente privada. No funciona como museo, no está abierta al público y tampoco ofrece recorridos guiados. Aun así, para los amantes de la arquitectura y curiosos, vale muchísimo la pena pasar a verla desde la acera. Su fachada color miel cubierta parcialmente por hiedras, las ventanas de formas ondulantes, la elaborada herrería de los portones y hasta las sinuosas banquetas que rodean el acceso crean un paisaje completamente inusual dentro de Lomas de Chapultepec. Ojalá que algún día sus dueños decidan abrirla al público.
Dirección: Esquina de Monte Ararat 705 y Sierra Gorda 395, Lomas de Chapultepec VIII Secc, Miguel Hidalgo
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