Existen dos tipos de personas en la vida: los que prefieren la salsa verde y los que prefieren la roja. Yo personalmente soy fiel devota de la primera, pero existe una excepción. Siempre que veo una salsa macha se me antoja ponerle unas gotitas del aceite a mi comida, y si me encuentro con que tiene el punto de picor exacto –ni mucho ni muy poco– en seguida baño mis platillos con ese chile molido, ajonjolí y cacahuate tan típico de esta salsa que mezcla tantos sabores al mismo tiempo.


La salsa que se le echa a todo
Si ya se te antojó, es momento de que descubras que existe un Pueblo Mágico en México que no solo es precioso, sino que dio origen a este acompañamiento que queda con prácticamente cualquier comida mexicana. Desde unas quesadillas sencillas hasta un pescado al vapor o unas papas al horno. Se trata de Orizaba, Veracruz. La cuna más reconocida de la salsa macha junto con Córdoba y Zongolica.

El origen de la salsa macha
Este tesoro picante nació en esa región para después conquistar al mundo. Según el INAH, fueron grupos indígenas los creadores de la receta original, específicamente los grupos náhuatl y totonacas de la Sierra Zongolica. Dicha versión no llevaba aceite, pues consistía en una pasta seca de chiles tostados acompañada de semillas molidas en un molcajete que originalmente servía como método de conservación del chile seco para viajes largos. El aceite se incorporó después, con la llegada de los españoles. Dando origen a la famosa salsa macha que conoces actualmente.

¿Por qué es tan sabrosa la salsa macha?
Su nombre viene del verbo ‘machacar‘ y suele prepararse con chile morita, chile comapeño –autóctono de Veracruz, chile de árbol, chipotle, cacahuates tostados, ajonjolí y ajo, lo que explica la complejidad de su sabor. Actualmente, las picadas tradicionales de Orizaba se acompañan con esta salsa que suele consumirse más comúnmente durante el desayuno en esa zona.

¿Qué ver si viajo a Orizaba?
Hoy en día no solo continúa la tradición de la salsa macha en la zona, sino que la gente viaja específicamente a Orizaba para comprar las mejores versiones y llevárselas a casa para darle sabor a absolutamente todo. Si decides ir, puedes ir en un fin de semana pues está a menos de cuatro horas en coche saliendo desde la CDMX, y así disfrutar de los atractivos de este Pueblo Mágico que tiene un famoso teleférico que es el tercero más largo del país. También podrás subir el Cerro del Borrego para disfrutar de la vista al volcán y tirarte por uno de los pocos toboganes-montaña rusa alpina que hay en México. Finalmente, visita el Palacio de Hierro, pero no la tienda, sino un castillo art noveau traído de Bélgica que hoy alberga cuatro museos. No olvides desayunar picadas con salsa macha y llevarte muchos frascos a casa con el pretexto de turistear.


