Qué tal si este año cambias la clásica comida familiar del Día del Padre por algo más duradero: tiempo de calidad. Si apoyas la idea de una experiencia diferente, hay un pueblo secreto en Jalisco que parece hecho para conquistar a muchos papás: San Sebastián del Oeste. Ubicado en lo alto de la Sierra Madre Occidental y con una historia ligada a la minería, este destino tiene todo para consentirlo: ex haciendas, antiguas minas, rica comida con clásicos placeres como el café, el puro y el chocolate, tranquilidad absoluta y una desconexión que se agradece. A continuación te contamos todo lo que pueden disfrutar juntos.


Una historia que cualquier papá disfrutará escuchar
Para convencer a tu papá de venir aquí, primero cuéntale la historia de este lugar. San Sebastián del Oeste fue fundado por los españoles en 1605, después del descubrimiento de importantes yacimientos de oro, plata y plomo que lo convirtieron en uno de los pueblos más prósperos de la región. Durante los siglos XVIII y XIX llegó a tener más de 20 mil habitantes y tanta riqueza que sus tiendas recibían mercancías de lujo traídas directamente de Europa. Pero, como ocurre con muchos pueblos mineros, la bonanza no duró para siempre. Tras la Revolución Mexicana, las minas cerraron y gran parte de la población se marchó. Hoy apenas viven aquí unas 600 personas, pero gracias a ese aislamiento el pueblo conservó gran parte de su esencia original. Sus calles, edificios e identidad permanecen casi intactos, como si el tiempo se hubiera detenido entre estas montañas.


Qué hacer en San Sebastián del Oeste con tu papá
Con la historia fresca en la memoria, ahora sí toca recorrer el pueblo. El paseo puede comenzar en la plaza principal, donde destaca un hermoso kiosco de estilo francés frente al Templo de San Sebastián, una iglesia del siglo XVIII cuya torre es la más alta del pueblo. A solo una calle se encuentra la Casa Museo Doña Conchita Encarnación, un pequeño tesoro local donde se conservan fotografías, documentos, prendas y hasta árboles genealógicos que cuentan la historia de las familias que vivieron la época del auge minero. También vale la pena visitar la Hacienda Jalisco, una de las antiguas haciendas mineras que aún siguen en pie y que hoy funciona como hotel. Lo más curioso es que sus habitaciones no tienen electricidad y por las noches se iluminan únicamente con velas para mantener el ambiente de antaño. Y si a tu papá también le gusta la aventura, entonces tienen que visitar la Mina Santa Gertrudis, una antigua mina de plata de unos 60 metros de profundidad que puede recorrerse con guía para entender cómo era el trabajo minero en otros años. Después, pueden subir al Cerro de la Bufa, que es la joya natural de San Sebastián del Oeste. Está a 2,411 metros sobre el nivel del mar pero se puede llegar en cuatrimoto y si llegan temprano podrán contemplar el famoso ‘mar de nubes’ extendiéndose bajo sus pies.



Café de altura, chocorraíz y otros antojos para consentir a papá
Otro detalle que podría conquistar a tu papá es la gastronomía local. Al estar enclavado en la sierra, San Sebastián del Oeste tiene un clima templado y húmedo ideal para el cultivo de café de altura, por lo que aquí se produce un café orgánico excepcional. Para conocerlo a fondo vale la pena visitar Quinta Mary, una finca cafetalera del siglo XIX donde pueden recorrer los cultivos, aprender sobre el proceso de producción —desde la cosecha hasta la molienda— y cerrar la experiencia con una buena cata. Y ahí no acaba, otra bebida insignia del pueblo es el chocorraíz, una reconfortante mezcla de raicilla, —el destilado tradicional de la Sierra Occidental de Jalisco—, con chocolate caliente. Suena inusual, pero basta un sorbo para entender por qué es una de las especialidades locales. Lo mejor es acompañarlo con algunos de los dulces artesanales del pueblo, como los rollos de guayaba con cajeta, el ate de membrillo con queso manchego o el dulce de arrayán. Y ya que están ahí, puedes aprovechar a regalarle a tu papá una cajeta o unos ‘orejones’, mermeladas artesanales elaboradas en cazos de cobre.


Puros artesanales: el último gran descubrimiento de San Sebastián del Oeste
Ya por último, hay una tradición que le da todavía más personalidad al pueblo: la elaboración de puros artesanales. Frente al Templo de San Sebastián sigue abierto el histórico Taller de Don Raúl Bernal. Aunque Don Raúl falleció hace algunos años, su familia mantiene vivo el oficio y la técnica que perfeccionó durante toda su vida. Aquí todo se hace a mano: las hojas de tabaco se seleccionan, limpian, acomodan y enrollan una por una, sin máquinas de por medio. Lo mejor de la visita no es solo comprar un puro, sino ver al artesano trabajando en vivo, rodeado del aroma a tabaco seco y madera de cedro. Además, al ser venta directa del taller, es posible encontrar puros de muy buena manufactura a precios mucho más accesibles que los comerciales o importados. Así que si a tu papá le gusta el tabaco —o simplemente disfrutar experiencias distintas— este puede ser el cierre perfecto del viaje: compartir un puro artesanal, llevarse una caja de recuerdo y, sobre todo, regresar a casa con algo mucho más valioso que cualquier regalo, el tiempo que pasaron juntos.


