Poca gente tiene en el radar a Jiquilpan, un Pueblo Mágico de Michoacán ubicado muy cerca de la frontera con Jalisco. Por eso, muchos no saben que es uno de los rincones más interesantes en lo gastronómico y lo artesanal. Aquí nacen los rebozos de seda, hechos con el hilo natural que se obtiene de los capullos de los gusanos. Además, en la zona todavía se consume mezcal hecho en olla de barro, junto con uchepos y mucho queso. ¿Quieres conocerlo? Aquí un poco de su historia.


Jiquilpan, el pueblo donde nació Lázaro Cárdenas
Jiquilpan, también conocido como la ‘ciudad de las jacarandas’, se convirtió en Pueblo Mágico en 2012 gracias a su historia, sus tradiciones y su riqueza gastronómica. Este destino, ubicado cerca de Mazamitla, tiene raíces prehispánicas muy profundas. Su nombre proviene del náhuatl Xiuquilpan, que significa ‘lugar del añil’, aunque en tiempos purépechas también se le conocía como Huanimban. Con el paso del tiempo, el nombre evolucionó hasta convertirse en Jiquilpan de Juárez.

Cuando los colonizadores llegaron a Jiquilpan, impulsaron la construcción de los primeros templos con el objetivo de evangelizar a los pueblos indígenas. Uno de los más importantes es la Iglesia de San Francisco de Asís, hoy convertida en un ícono del lugar. Con el tiempo, el pueblo fue creciendo y sumando espacios como El Parián, una plaza construida en 1866 con un quiosco en el centro, además de la Plaza de Armas, el Jardín Colón, la Casa de Piedra y la Fuente de la Aguadora. Uno de los sitios más visitados es la Casa-Museo Lázaro Cárdenas, donde vivió el expresidente de México, junto con la Biblioteca Pública Gabino Ortiz, que alberga murales de José Clemente Orozco.


Jiquilpan es un importante productor de rebozos de seda
Jiquilpan es un importante productor de rebozos de seda en Michoacán. En este Pueblo Mágico, la tradición textil se remonta a la época de Lázaro Cárdenas, quien impulsó la sericicultura, es decir, la crianza del gusano de seda. Los rebozos se elaboran de forma artesanal con el hilo natural que se obtiene de los capullos. El proceso puede incluir hasta 17 pasos, desde el cultivo de los gusanos hasta el tejido en telar y el acabado a mano. Por su elaboración tan detallada, no son piezas baratas: los modelos que combinan algodón y seda pueden costar entre $1,000 y $3,000 MXN. Mientras que los de seda pura superan los $4,000 MXN.

El Pueblo de Michoacán donde el mezcal aún se bebe en olla de barro y la comida tradicional sigue viva
En Jiquilpan, el Pueblo Mágico de Michoacán, aún se mantiene viva la producción de mezcal, destilado de manera tradicional en ollas de barro y hornos forrados de piedra volcánica. Es una práctica que viene de tiempos ancestrales y que todavía se conserva en la región. Además de su tradición mezcalera, este pueblo destaca por su gastronomía típica, con platillos como el pozole verde, las chorreadas y los uchepos, tamales hechos con elote tierno.


