En el Centro Histórico de Puebla hay varias calles que esconden historias fascinantes. Una de las más sorprendentes es la famosa Calle de los Dulces, una calle llena de edificios coloniales y locales que ofrecen dulces típicos. Caminar por ahí es perderse entre aromas, sabores y tradición, pues es el mejor lugar de toda la ciudad para comprar cocadas, alegrías, borrachitos, camote y hasta rompope. Aquí te contamos el origen de esta vialidad y por qué sigue siendo uno de los rincones más populares de la ciudad.


El rincón más dulce de Puebla está en la avenida 6 Oriente
La Calle de los Dulces, también conocida como la Calle de Santa Clara, se encuentra ubicada sobre la avenida 6 Oriente, entre la 5 de Mayo y la 4 Norte, a solo unos minutos caminando del Zócalo de Puebla y El Parián. Su nombre hace referencia a las monjas clarisas que habitaban en el Convento de Santa Clara, un lugar donde las religiosas dieron vida a grandes platillos gracias a su cocina conventual. A ellas se les atribuye la receta del rompope, los chiles en nogada y el mole poblano, así como la creación de algunos dulces típicos.

La tradición dulcera de Puebla tiene siglos de historia
La tradición dulcera de Puebla comenzó durante la época virreinal y en los conventos, donde las monjas elaboraban caramelos con ingredientes traídos de Europa, como el azúcar, la leche, las almendras y las frutas confitadas, que mezclaban con ingredientes originarios de México. Sin embargo, el origen de la Calle de los Dulces sí se remonta a finales del siglo XIX, cuando comenzaron a instalarse las primeras dulcerías alrededor del Convento de Santa Clara. Una de las pioneras fue la Dulcería El Lirio, que dio paso a que otros negocios abrieron sus tiendas en esa calle.

Los dulces típicos que dan sabor y aroma a la Calle de los Dulces en Puebla
Hoy en día, recorrer la Calle de los Dulces en Puebla es una experiencia obligada, pues ahí encontrarás una calle llena de locales que ofrecen dulces típicos, además de casonas coloniales que conservan sus fachadas y balcones de hierro forjado. ¿Qué encontrarás? Alegrías, camotes, palanquetas, cocadas, dulces de leche, borrachitos, muéganos, jamoncillos de leche, mazapanes, pepitorias, entre otros. Y, por supuesto, rompope artesanal.

