No todo en el Centro Histórico de Puebla son templos, conventos y museos de época. También, hay pequeños rincones que llenan de alegría e identidad a la ciudad. Tal es el caso del Barrio de los Sapos, uno de los sitios más pintorescos que, al día de hoy, es famoso por su ambiente bohemio y la vibra relajada. Además, destaca por su arquitectura que se compone de antiguas casonas coloniales que, hoy albergan restaurantes, cafeterías y tiendas de artesanías.


De río a ciudad colonial: la historia del Barrio de los Sapos
El Barrio de los Sapos es un pequeño vecindario ubicado alrededor de la Plazuela de los Sapos que yace exactamente en la calle 6 sur, entre la calle 5 y 7 oriente. Se localiza relativamente cerca de la Biblioteca Palafoxiana, la Catedral de Puebla, el Barrio del Artista y El Parián, el mercado más antiguo de la ciudad. Este barrio surgió durante el virreinato, cerca de ahí se encontraba el río San Francisco que atravesaba toda la ciudad, una zona húmeda donde a menudo había inundaciones. Debido a su ambiente, el río era el hogar de ranas y sapos, mismas que dieron origen a su famoso nombre: el Barrio de los Sapos.

El Barrio de los Sapos: el rincón más pintorescos de Puebla
Este barrio de Puebla ya estaba rodeado por algunas casonas colonias de fachadas coloridas con sus balcones de hierro forjado. En ellas se instalaron molinos, talleres, curtidurías, entre otros negocios. Sin embargo, el barrio comenzó a tomar notoriedad a finales de los años 60 y principios de los 70, justo cuando abrieron el primer Mercado de Antigüedades, un bazar que se monta todos los fines de semana en la plazuela. Ahí se reúnen cientos de comerciantes a vender relojes de época, artesanías, pinturas, libros usados, cámaras antiguas, joyería, objetos decorativos y mucho más.

El barrio bohemio más bonito de Puebla para caminar y comer mole poblano
Hoy en día, el Barrio de los Sapos se ha convertido en una de las zonas más visitadas de Puebla. Los turistas llegan ahí para admirar su belleza, conocer su historia y tomarse un descanso. En la plazuela encontrarás bancas para descansar bajo la sombra de los árboles, además de terrazas, restaurantes y cafeterías donde degustarás comida poblana. Si es la primera vez que visitas este lugar, camina sin rumbo fijo por sus calles, compra algún recuerdo y detente en algún restaurante a comer mole poblano, chiles en nogada — en temporada — y cemitas. También aprovecha para probar los dulces típicos y el rompope.

