Las playas estilo alberca natural son las que tienen alguna característica geográfica que las protege del oleaje del mar abierto: una bahía cerrada, un arrecife de coral que rompe las olas antes de que lleguen a la orilla, un banco de arena que crea aguas poco profundas, o acantilados que forman una pequeña cala. Si viajas con niños pequeños, adultos mayores o simplemente no eres muy fan del oleaje, estas son las playas donde puedes flotar tranquilo, hacer snorkel sin luchar contra la marea y sentir el mar como una gran alberca de agua salada. Si buscas este tipo de paraísos te decimos las playas sin olas más cercanas a la CDMX, ordenadas por distancia y todas caracterizadas por su nulo o casi nulo oleaje.
Puerto Marqués, Acapulco: a 4h 30 min de CDMX
La opción más cercana con oleaje realmente calmado es Puerto Marqués, ubicada a solo 15 minutos del centro de Acapulco. Es una bahía cerrada rodeada de cerros que actúan como escudo natural contra el oleaje del Pacífico, por lo que sus aguas son de las más tranquilas del estado de Guerrero y perfectas para principiantes en natación o para deportes acuáticos como paddle board, jet ski y kayak. La arena es fina, la profundidad aumenta gradualmente y los restaurantes de mariscos frescos con vista al mar están alineados a lo largo de toda la costa. Es especialmente popular entre familias mexicanas con niños pequeños.

Playa Las Gatas, Zihuatanejo: a 6 horas de CDMX
Playa Las Gatas es probablemente la piscina natural más famosa del Pacífico mexicano. Tiene un arrecife de coral que corre paralelo a la orilla funcionando como barrera natural que rompe todas las olas del océano antes de que lleguen, dejando el agua totalmente calmada. Según la leyenda local, ese arrecife lo mandó construir el rey tarasco Calzontzín para proteger a su hija de las corrientes marinas. Se llega en lancha desde el muelle municipal de Zihuatanejo en un trayecto de 10 minutos, y una vez ahí encuentras enramadas con comida de mar, tiritas de pescado, ceviche fresco y equipo de snorkel para rentar. También tiene un Cristo submarino a 8 metros de profundidad que se puede visitar con equipo.

Carrizalillo, Puerto Escondido: a 7-8 horas de CDMX
Playa Carrizalillo en Puerto Escondido es una pequeña cala en forma de herradura, rodeada de acantilados que la protegen del oleaje típico de la costa oaxaqueña. A pesar de estar en Puerto Escondido, uno de los destinos surfistas más famosos del mundo, esta playa específica tiene aguas cristalinas turquesas casi sin oleaje, ideales para nadar, hacer snorkel y clases de surf para principiantes. Se accede bajando 167 escalones por un sendero desde la calle superior, lo cual desanima a mucha gente y mantiene la playa relativamente tranquila. Palapas con sombrilla y restaurantes de mariscos alineados en la arena. Gracias a la nueva autopista Barranca Larga-Ventanilla el trayecto desde CDMX se redujo notablemente en los últimos años.

Huatulco, Oaxaca: a 10 horas de CDMX
Cerramos con Huatulco, el destino oaxaqueño que combina naturaleza protegida con las aguas más tranquilas del Pacífico Sur mexicano. La joya es la Bahía de Santa Cruz, una de las 9 bahías del Parque Nacional Huatulco, con aguas azul turquesa que se sienten como piscina gigante después de caminar unos 20 metros hacia adentro, arena blanca fina y oleaje mínimo gracias a la forma cerrada de la bahía. Otras bahías igualmente tranquilas dentro del parque son La Entrega, Órgano y Maguey, todas accesibles en lancha desde el muelle principal. Toda la zona es área natural protegida, lo que garantiza aguas cristalinas y limpias durante todo el año. Para llegar desde la CDMX en auto son alrededor de 10 horas por la Autopista del Sol y la carretera federal 200, mientras que en avión el vuelo directo dura menos de 1 hora y media.

