Miguel Hidalgo y Costilla, mejor conocido como el Padre de la Patria, fue un personaje clave en la Guerra de Independencia. Sacerdote e insurgente, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 dio el Grito de Dolores, en el entonces pueblo de Dolores, Guanajuato, para convocar a la población a levantarse en armas contra el dominio español. Con él llevaba el famoso estandarte de la Virgen de Guadalupe, hoy convertido en un símbolo de lucha y fe. Y aunque todos conocemos esta parte de su historia, hay una ciudad que lo formó y lo vio nacer. Se trata de Pénjamo, en Guanajuato, famosa por su arquitectura colonial, su gastronomía, sus artesanías y su producción ganadera, donde la leche de cabra es protagonista.


Pénjamo, la ciudad donde nació Miguel Hidalgo
El cura Miguel Hidalgo y Costilla nació el 8 de mayo de 1753 en el rancho de San Vicente de la antigua Hacienda de Corralejo, ubicada en lo que hoy es Pénjamo, una ciudad y municipio ubicados al sur de Guanajuato, en la región del Bajío. Esta región estuvo habitada originalmente por pueblos indígenas antes de la llegada de los españoles. De hecho, su nombre tiene raíces en la lengua purépecha y significa lugar de sabinos, en referencia a los árboles que antiguamente crecían en la zona. Durante la época colonial, Pénjamo cambió de rumbo y se convirtió en un importante centro de haciendas agrícolas y ganaderas, actividades que hoy siguen siendo una de las bases de su economía.

La cabra, protagonista de la tradición ganadera de Pénjamo
Hoy en día, Pénjamo es una de las regiones ganaderas más importantes de Guanajuato. De hecho, este estado es uno de los principales productores de leche de cabra en México. Aquí se elaboran quesos de cabra, tanto frescos como madurados, además de otros productos derivados de la leche. También es común encontrar cajeta, uno de los dulces más representativos de Guanajuato, preparada lentamente con leche de cabra y azúcar. Asimismo, se producen yogures, helados, postres, dulces tradicionales y licores artesanales.

Pénjamo mantiene la esencia de un pueblo tranquilo
Esta ciudad de Guanajuato conserva sus haciendas y edificios coloniales, además de una plaza principal que refleja la tranquilidad de la vida local. En el Centro Histórico se encuentran el Templo de Nuestra Señora de los Remedios y la Parroquia de San Francisco. También destaca la Hacienda Corralejo, uno de los sitios más visitados por ser el lugar donde nació Miguel Hidalgo. A las afueras de la ciudad se encuentra la Zona Arqueológica Plazuelas, donde hay plazas ceremoniales, basamentos y petrograbados. Además, Pénjamo cuenta con la Presa del Aguacate y diversas destilerías que forman parte de la Ruta del Tequila de Guanajuato.

La gastronomía de Pénjamo se basa en el maíz, frijol y chile
La gastronomía de Pénjamo no puede quedar atrás. Aquí, muchos de sus platillos se preparan con ingredientes como maíz, chile, frijol, carne y productos agrícolas de la región. Entre los más representativos destacan Las Viejitas, unas gorditas gruesas de maíz rellenas de guisados, salsa y queso. También está la cecina, una carne seca que suele servirse en tacos acompañada de frijoles y carnitas. En la región son comunes productos como las tunas, el tequila y la leche de cabra, utilizada para elaborar dulces tradicionales, especialmente la cajeta. En cuanto a las artesanías, destacan las cobijas de lana, molcajetes, metates y piezas de alfarería.


